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31/10/19

Cáncer, ¿cuestión de 'mala suerte'? [31-10-19]


Cáncer, ¿cuestión de 'mala suerte'?

Cáncer, ¿cuestión de 'mala suerte'?

El riesgo de padecer cáncer no se debe tan solo a factores genéticos o al azar. Ciertos estilos de vida modificables condicionan el riesgo de cáncer de una persona. Estos incluyen la dieta, la actividad física, el consumo de alcohol y tabaco o la exposición a radiaciones.


muyinteresante.es

El cáncer supone una de las principales causas de mortalidad del mundo. Según los últimos datos actualizados que ofrece la Organización Mundial de la Salud, en 2012 se diagnosticaron 14 millones de nuevos casos y se prevé que esta cifra aumente en un 70% en las próximas décadas. En España, según las previsiones de la Sociedad Española de Oncología Médica, en 2020 se diagnosticarán 246.713 nuevos casos de cáncer, frente a los 215.534 casos que se diagnosticaron en 2012. Los tumores más frecuentes son el cáncer de colon, seguido del cáncer de próstata, pulmón, mama y vejiga. Se estima que 3 de cada 10 hombres y 2 de cada 10 mujeres murieron en 2012 a causa del cáncer.

En 2015, la prestigiosa revista Science publicó una investigación en la que se concluía que dos tercios de los cánceres se deben a la 'mala suerte' o azar, es decir, a mutaciones aleatorias que ocurren durante la replicación del ADN; mientras que solo un tercio se atribuye a factores externos y ambientales en los cuales que podemos incidir, a través de ciertos estilos de vida. Estas cifras provocaron un extenso debate y en 2016 la revista Nature publicó un estudio en el que se concluyó que el estilo de vida y la exposición a ciertos factores de riesgo ambientales influyen en el desarrollo de un 70-90% de los cánceres. Este estudio remarcó que el control de ciertos factores como el consumo de tabaco, alcohol, una mala alimentación y la inactividad física puede modular el riesgo de padecer cáncer.

Los datos epidemiológicos nos hablan de que, por ejemplo, en el Reino Unido el 43% de casos de cáncer y el 50% de muertes ocasionadas por el propio cáncer en 2010 se atribuyeron al estilo de vida y a los factores ambientales. Pese a las discrepancias en los porcentajes, a día de hoy sabemos que muchos tipos de cáncer están provocados por un estilo de vida poco saludable y que esa 'mala suerte', en el fondo, no es tan influyente como se pensaba. Pero ¿qué hábitos pueden ayudarnos a reducir el riesgo de padecer cáncer?

Un mayor índice de masa corporal –que es el ratio entre peso (kg) y estatura (metros) al cuadrado y, por tanto, dependiente de tu peso– se asocia con un mayor riesgo de padecer 17 de los 22 tipos de cáncer más comunes. Así, reducir la obesidad a través de ejercicio físico y dieta y reduciendo la ingesta de azúcares y grasas saturadas, es un eficaz método para reducir el riesgo de cáncer. Además el consumo de alimentos procesados y productos ricos en azúcares incrementa hasta en tres veces el riesgo de cáncer de próstata, mientras que el consumo de hidratos de carbono complejos y fibra, presentes en legumbres, frutas y granos enteros se asocia con un menor riesgo de cáncer colorrectal, cáncer de mama y de próstata.

La actividad física reduce el riesgo de cáncer a través de la reducción de la obesidad pero también mediante la liberación de sustancias químicas que el músculo libera a la sangre repartiéndose por todos los tejidos del organismo. En un estudio donde participaron cerca de millón y medio de personas se pudo comprobar que aquellas que realizaban mayores niveles de actividad física en su tiempo libre mostraron un menor riesgo de desarrollar 13 de los 26 tipos de cáncer analizados. Recientemente, se ha demostrado que las mujeres activas tienen hasta un 71% menos de riesgo de padecer cáncer de mama, con independencia de si son delgadas o tienen sobrepeso.

Otro conocido responsable de aumentar el riesgo de cáncer, en concreto el cáncer de pulmón, es el tabaco. Según estimaciones de la Asociación Española Contra el Cáncer hasta el 90% de los cánceres de pulmón ocurre en fumadores mientras que el 30% de las muertes por cáncer pueden estar ocasionadas por el tabaco. Sin embargo, también el alcohol incrementa el riesgo de algunos tipos de cáncer. Se estima que el 3,6% de todos los cánceres se atribuyen al consumo de alcohol. Aunque el efecto negativo proviene del abuso del alcohol, cierta evidencia sugiere que la ingesta de una bebida alcohólica diaria aumenta el riesgo de cáncer para la cavidad orofaríngea, esófago y mama.

Los distintos tipos de radiación pueden incrementar el riesgo de algunas formas de cáncer. Así, la exposición prolongada a radiación ultravioleta no ionizante, la del Sol, puede provocar cáncer de piel o melanoma, la forma de cáncer más común en el mundo. Las radiaciones ionizantes, como las utilizadas para obtener imágenes médicas, pueden inducir algunos tipos de cáncer.

En conclusión, más allá de la 'mala suerte' que acompaña al riesgo de padecer algunos tumores, seguir ciertos estilos de vida hará que incrementemos nuestras posibilidades de padecer cáncer. No todo es azar en el cáncer sino que cada persona tiene el poder de minimizar su riesgo a través de hábitos que reduzcan su obesidad, inactividad física, consumo de alcohol y tabaco o la exposición prolongada a radiación. De hecho, la conocida como 'triada tóxica del cáncer', que incluye inactividad física, baja condición física y obesidad, eleva la incidencia de cáncer y la mortalidad.

1/10/19

Una dieta rica en ajo y cebolla podría reducir el riesgo de cáncer de mama


 Una dieta rica en ajo y cebolla podría reducir el riesgo de cáncer de mama

Además de ingredientes básicos en nuestra dieta mediterránea, el ajo y la cebolla podrían ser el condimento perfecto para reducir el riesgo de cáncer de mama, según un nuevo estudio de la Universidad de Búfalo.

nationalgeographic.es

El inconfundible olor a sofrito del mediodía suele dar un toque hogareño a los portales, además de ser la señal inconfundible de que la hora de comer está cerca. Ahora, también podría formar parte de la receta para reducir el cáncer de mama.

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Bufalo y la Universidad de Puerto Rico ha descubierto una relación directa entre el consumo de ajo y cebolla con un menor riesgo de esta enfermedad. Realizado en Puerto Rico, donde estos vegetales están muy presentes en la dieta, el estudio ha sido publicado en la revista Nutrition and cancer.

“Descubrimos que entre las mujeres puertorriqueñas, la ingesta combinada de cebolla y ajo, así como el sofrito, se asoció con un menor riesgo de cáncer de seno”, afirma en un comunicado de la universidad Gauri Desai, autor principal del estudio. En concreto, el análisis desveló que quienes consumían sofrito más de una vez al día presentaban una disminución del riesgo de un 67% en comparación con aquellas mujeres que nunca lo ingieren.

La realización del estudio surgió de la evidencia científica previa que muestra que una dieta rica en cebolla y ajo puede tener un efecto protector contra el cáncer. “Estudiar a las mujeres puertorriqueñas que consumen muchas cebollas y ajos como sofrito fue único”, dice Desai, haciendo hincapié en que es la ingesta total de cebollas y ajos, no solo de sofrito, lo que se asoció con la reducción del riesgo de cáncer de mama.


¿Por qué estos dos ingredientes?

La cocina puertorriqueña fue la elegida porque integra en gran cantidad estos ingredientes, en mayor medida que Europa o Estados Unidos. Su tradición culinaria incluye gran cantidad de guisos, sofritos y platos de frijoles y arroz que incluyen estas verduras. Además, según indica el estudio, Puerto Rico tiene tasas más bajas de este tipo de cáncer, “lo que lo convierte en una población importante para estudiar", afirma Desai.

Las cebollas y el ajo tienen un alto contenido en flavonoles y compuestos organosulfar, según explican los autores del estudio. En concreto, el ajo contiene S-alilcisteína, sulfuro de dialilo y disulfuro de dialilo, mientras que las cebollas contienen sulfóxidos de al(en)ilcisteína.

"Estos compuestos muestran propiedades anticancerígenas en humanos, así como en estudios experimentales con animales", dice Lina Mu, autora principal del estudio y profesora asociada de epidemiología y salud ambiental en la Universidad de Bufalo.

Realizado entre 2008 y 2014, el estudio ha incluido a 314 mujeres con cáncer de mama y 346 sujetos de control. "Hay muy poca investigación sobre el cáncer de mama en Puerto Rico", señala el coautor del estudio, Jo Freudenheim, que explica que este estudio surgió “para ayudarnos a entender por qué las tasas son más bajas que en el resto de los EE. UU".

25/11/17

Más hombres con cáncer de mama se extirpan el segundo pecho [25-11-17]


Más hombres con cáncer de mama se extirpan el segundo pecho

La tendencia se asemeja a la observada en las mujeres, afirman unos investigadores


Ha habido un aumento marcado en la cantidad de hombres estadounidenses con cáncer en un pecho que se someten a cirugía para extirpar el pecho libre de cáncer, señala un estudio reciente.

Los autores del estudio dijeron que esta es la primera investigación en identificar esta tendencia en los hombres, que ha estado ocurriendo en las mujeres estadounidenses en las dos últimas décadas.

"El aumento en la tasa de este procedimiento costoso e importante, sin evidencia de beneficios en la supervivencia ocurre, paradójicamente, en un momento en que hay un mayor énfasis sobre la calidad y el valor de la atención del cáncer", comentó el autor del estudio, el Dr. Ahmedin Jemal, vicepresidente de investigación sobre vigilancia y servicios sanitarios de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

El estudio incluyó a más de 6,300 hombres que se sometieron a cirugía por cáncer en un pecho. Las cirugías ocurrieron entre 2004 y 2011. El porcentaje de hombres que también extirparon su pecho sin cáncer aumentó del 3 por ciento en 2004 al 5.6 por ciento en 2011, encontró el estudio.

Los más propensos a extirparse el pecho sin cáncer eran más jóvenes, blancos y tenían seguro privado, según el estudio.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 2 de septiembre de la revista JAMA Surgery.

"Los proveedores de atención sanitaria deben ser conscientes de que el aumento que hemos observado en la extirpación del pecho no afectado no se limita a las mujeres, y los médicos deben conversar cuidadosamente con sus pacientes de sexo masculino sobre los beneficios, daños y costos de esta cirugía, para ayudarlos a tomar decisiones informadas sobre sus tratamientos", aconsejó Jemal en un comunicado de prensa de la revista.

Los hombres conforman apenas un 1 por ciento de los pacientes de cáncer de mama en Estados Unidos.

El porcentaje de mujeres con cáncer de mama invasivo en un pecho que se extirpan el pecho sin cáncer aumentó del 2 por ciento en 1998 al 11 por ciento en 2011. Esto sucedió a pesar del riesgo de complicaciones y la falta de pruebas de que mejore las probabilidades de supervivencia, según la información de respaldo del estudio.
 

27/10/17

Un estudio pone en duda el vínculo entre tener muchos lunares y el riesgo de melanoma [27-10-17]


Un estudio pone en duda el vínculo entre tener muchos lunares y el riesgo de melanoma

La investigación sugiere que las personas con muchas manchas en la piel no tienen necesariamente un riesgo más alto de dicho cáncer

Se cree comúnmente que las personas con muchos lunares podrían tener un riesgo más alto de cáncer de piel, incluyendo el melanoma. Pero un nuevo estudio ha encontrado que los pacientes con un cáncer de piel melanoma a menudo tienen pocos lunares, y ningún lunar anómalo.

De los 566 pacientes de melanoma del estudio, aproximadamente un 66 por ciento tenían entre 0 y 20 lunares en total y en torno al 73 por ciento no presentaban lunares atípicos, según un equipo dirigido por Alan Geller, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston.

El grosor del melanoma es un factor importante en los resultados de los pacientes, dado que los tumores más gruesos tienen más probabilidades de propagarse. Pero en el nuevo estudio, los pacientes menores de 60 años que tenían más de 50 lunares en total en realidad presentaban un riesgo más bajo de tener un tumor grueso de melanoma.

Sin embargo, las personas con más de 5 lunares anómalos tenían más probabilidades de tener un melanoma grueso que los que no tenían lunares anómalos, según los investigadores.

El estudio aparece en la edición en línea del 2 de marzo de la revista JAMA Dermatology.

En un comunicado de prensa de la revista, Geller comentó que el estudio sugiere que en realidad los melanomas aparecen en las personas que tienen menos lunares, más que en los que tienen muchos lunares, así que los médicos no deberían confiar en el conteo de lunares "como la única razón para realizar exámenes de la piel o para determinar el riesgo de un paciente".

Pero una experta en el cáncer de piel cree que los lunares todavía podrían seguir siendo un buen indicador del riesgo de melanoma, y que podría haber una explicación sencilla para los nuevos hallazgos.

"A las personas con muchos lunares se les anima desde una edad temprana a que el dermatólogo les realice evaluaciones de vigilancia rutinarias", y por eso probablemente se haya detectado pronto cualquier cáncer que tengan, dijo la Dra. Katy Burris, dermatóloga en Northwell Health, en Manhasset, Nueva York.

"En este estudio se observó que los pacientes con muchos lunares tenían melanomas con un grosor menor en el momento del diagnóstico", añadió. En parte, eso se puede explicar "por el hecho de que sus dermatólogos los han visto de forma regular, y por ello pueden hacer el diagnostico en una etapa anterior", dijo Burris.

Por el contrario, "a las personas con menos lunares se les ha pasado por alto o no han estado tan atentas para que se les examine de forma regular", dijo, de modo que sus melanomas se detectan en una etapa posterior, con un grosor mayor.

"No debemos olvidar que también podría haber una diferencia en la conducta biológica [de los tumores] y el melanoma podría ser simplemente más agresivo en los pacientes que tienen menos lunares", teorizó Burris.

Mientras tanto, todo el mundo necesita monitorizar la salud de su piel, dijo otra experta.

"El melanoma maligno es uno de los cánceres de piel más letales", dijo la Dra. Doris Day, dermatóloga en el Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York. "Es responsable de la muerte de una persona cada hora en este país y es uno de los cánceres que acaba con las vidas de más mujeres de 29 a 35 años de edad".

"Lo que es importante saber son los factores de riesgo, empezando por los antecedentes familiares. Si usted tiene un familiar de primer grado con melanoma (uno de los padres o un hermano), su riesgo aumenta dramáticamente. Si se quema la piel fácilmente, su riesgo también aumenta", explicó.

Además de reducir la exposición a los rayos UV del sol y las camas de bronceado, "también debe saber que el melanoma puede aparecer donde no brille el sol", dijo Day. "De modo que es importante que un dermatólogo le haga revisiones del cáncer de piel de forma regular, además de hacer autoexámenes regularmente para detectar los lunares nuevos o que cambien de aspecto".

3/9/17

El trasplante de tejido ovárico puede ayudar a algunas mujeres a tener hijos tras el tratamiento contra el cáncer [3-9-17]


El trasplante de tejido ovárico puede ayudar a algunas mujeres a tener hijos tras el tratamiento contra el cáncer

Investigadores de Dinamarca reportan una tasa de éxito de más o menos un 30 por ciento
 Las pacientes de cáncer a quienes se extirpa tejido ovárico y se almacena para su posterior trasplante tienen oportunidades de lograr un embarazo exitoso, encuentra un estudio reciente.

Los potentes tratamientos de quimioterapia y radioterapia para el cáncer pueden afectar a la fertilidad de una mujer. Este nuevo estudio muestra que los trasplantes de tejido ovárico son seguros y efectivos, y que plantean poco riesgo de que el cáncer vuelva, apuntaron los investigadores daneses.

"Este procedimiento está ganando terreno en todo el mundo como un tratamiento opcional de fertilidad para las pacientes de cáncer que, tras un tratamiento contra el cáncer, probablemente sean infértiles", apuntó la investigadora líder, la Dra. Annette Jensen, del Laboratorio de Biología Reproductiva del Rigshospitalet, en Copenhague.

Con este procedimiento, muchas mujeres que sobreviven al cáncer podrían quedar embarazadas y tener hijos sanos, dijo Jensen.

De las 32 mujeres que congelaron y a las que luego se trasplantó el tejido ovárico en este estudio, diez (el 31 por ciento) tuvieron un hijo, apuntó.

Hoy en día, muchos pacientes jóvenes de cáncer pueden contar con una esperanza de vida normal. Su enfoque cambia de la supervivencia a la calidad de vida, explicó el investigador principal, el Dr. Claus Yding Andersen, profesor de fisiología reproductiva humana de la Universidad de Copenhague. "Aquí, la fertilidad es muy importante para muchas mujeres jóvenes", planteó.

"El tejido restaura la función orgánica ovárica, y las mujeres recuperan los ciclos menstruales y unos niveles de hormonas sexuales que evitarán la menopausia", añadió Andersen.

El Dr. Avner Hershlag, jefe del Centro de Reproducción Humana del Hospital de la Universidad de North Shore en Manhasset, Nueva York, afirmó que la nueva investigación es "innovadora y emocionante".

Unos avances simultáneos en el tratamiento contra el cáncer y en la medicina reproductiva han posibilitado estos adelantos científicos, comentó.

Pero Hershlag dijo que le gustaría ver una tasa de embarazo superior al 31 por ciento. "La tasa de embarazos con embriones congelados es cercana al 50 por ciento, y los resultados están mejorando", dijo, en referencia a otra opción para las mujeres que tienen la esperanza de un embarazo futuro. "Aún está por verse qué método es mejor".

El informe danés aparece en la edición del 7 de octubre de la revista Human Reproduction.

Para el estudio, los investigadores revisaron los resultados de 53 trasplantes de tejido ovárico descongelado en 41 mujeres danesas. Los investigadores siguieron a esas mujeres durante 10 años, observando la función ovárica, la fertilidad y la seguridad.

La edad promedio de las mujeres cuando se extirpó el tejido era de casi 30 años. La edad promedio del primer trasplante fue de 33 años.

32 mujeres intentaron quedar embarazadas. Diez tuvieron éxito, y tuvieron al menos un hijo, para un total de 14 niños.

Ocho de los niños se concibieron de forma natural, y seis con la ayuda de fertilización in vitro, reportaron los investigadores.

Dos de las mujeres abortaron, una porque se estaba separando de su pareja y la otra por una recurrencia del cáncer de mama. Otra mujer tuvo una pérdida del embarazo, dijeron los investigadores.

En tres de las madres, habían pasado más de diez años desde el trasplante del tejido ovárico. En seis casos, habían pasado más de ocho años. Y en 15 de las mujeres, el trasplante había ocurrido más de cinco años antes, según los investigadores.

Aunque tres de las mujeres sufrieron una recurrencia del cáncer, esas recurrencias no parecieron relacionarse con el trasplante del tejido. Y no se contrajo ningún cáncer del tejido trasplantado, aclaró Jensen.

"Algunas mujeres podrían tener todavía más hijos y evitar los síntomas menopáusicos", dijo, y anotó que se han reportado dos embarazos más a su laboratorio desde la publicación del estudio.

Pero no todas las mujeres son elegibles para los trasplantes de tejido ovárico. "En particular, no hemos realizado trasplantes a pacientes que tuvieron leucemia, porque el tejido ovárico podría contener células cancerosas", dijo Jensen.

23/8/17

Arrasa el cáncer pulmonar asociado al tabaquismo [23-8-17]

 
Arrasa el cáncer pulmonar asociado al tabaquismo


En México, el 60% de los adolescentes ha probado el tabaco antes de los 15 años, lo que significa que cerca del 26% de la población está expuesta; entre las afectaciones que podrían presentar se encuentran enfermedades pulmonares como el cáncer.

El tabaquismo es un factor de riesgo que por sí solo provoca un mayor número de casos a nivel mundial, casi el 22% de las muertes por cáncer y el 71% de los fallecimientos por cáncer de pulmón.

De acuerdo con especialistas, alrededor del 30% de los casos de cáncer pueden ser prevenidos, y en el caso de los cánceres asociados al sistema respiratorio, el porcentaje podría llegar hasta al 70%.

Las enfermedades oncológicas constituyen la tercera causa de muerte entre las y los mexicanos: de mama, de próstata, cérvix, colon, estómago y pulmón son las más frecuentes.

En el país, se registran 80 mil fallecimientos cada año, así como 160 mil nuevos casos, de los cuales cerca de 70% se diagnostican en etapas avanzadas, lo que complica el tratamiento e impacta en la supervivencia de los afectados.

Al conmemorar el Día Mundial Contra el Cáncer 2016, a nivel mundial en este año se reportaron 14 millones de casos nuevos de esta enfermedad, y ocho millones de muertes.

18/7/17

La tomografía es la primera prueba diagnóstica que permite reducir en un 20% la mortalidad por cáncer de pulmón [18-7-17]


La tomografía es la primera prueba diagnóstica que permite reducir en un 20% la mortalidad por cáncer de pulmón

La tomografía computerizada helicoidal (TAC) de baja dosis es la primera prueba diagnóstica que permite reducir en un 20 por ciento la mortalidad por cáncer de pulmón, a través de la detección precoz, según ha afirmado el cirujano torácico y coordinador del Área de Oncología de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el doctor José Matilla.

La tomografía computerizada helicoidal (TAC) de baja dosis es la primera prueba diagnóstica que permite reducir en un 20 por ciento la mortalidad por cáncer de pulmón, a través de la detección precoz, según ha afirmado el cirujano torácico y coordinador del Área de Oncología de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el doctor José Matilla.

La detección precoz del cáncer con los programas de cribado mediante tomografía también es imprescindible para compensar el impacto de los efectos negativos del tabaquismo en España. "Sin duda, dejar de fumar y establecer programas de cribado mediante tomografía son las estrategias clave para lograr frenar la elevada mortalidad del cáncer de pulmón. Así pues, para combatir el cáncer de pulmón es igual de importante avanzar en las técnicas de diagnóstico precoz como seguir apoyando el desarrollo de programas eficaces de control del tabaquismo en nuestro país", ha afirmado el doctor Matilla.

"El 90 por ciento de los pacientes con cáncer de pulmón son fumadores y las personas que sufren tabaquismo se convierten en perfiles prioritarios para el cribado. Conocer los avances del cribado y sus potenciales beneficios les puede ayudar a decidir de forma individualizada si se someten o no a la realización de una TAC con el fin de obtener un margen de actuación en el caso de presencia de tumores o nódulos en el pulmón", ha añadido el doctor.

Desde la SEPAR también han incidido en la importancia de promover la investigación en este campo para identificar a los sujetos que se pueden beneficiar más de estos programas de cribado y definir de una forma más precisa los perfiles de riesgo. "La rápida y constante evolución de las técnicas de imagen requiere desarrollar y potenciar investigaciones que permitan seguir avanzando en la mejora de los programas de cribado de cáncer de pulmón y en la detección precoz de forma más segura y eficaz".

En España el cáncer de pulmor es la causa de muerte del 8,3 por ciento en hombres y del 1,3 por ciento en mujeres. Tiene una superviviencia tan solo del 15 por ciento a los cinco años del diagnóstico, y por ello es importante adoptar una actitud de búsqueda activa de casos de cáncer de pulmón en fase precoz en la población de riesgo, cuando se encuentra en estadios en los que se pueden aplicar tratamientos curativos, para reducir la tasa de mortalidad.
 

7/7/17

Comprueban la efectividad de las vacunas contra el cáncer

Comprueban la efectividad de las vacunas contra el cáncer


Se adaptan a la mutación tumoral específica de cada persona, y provocan respuestas inmunes que han combatido con éxito los tumores de dos grupos de pacientes con melanoma.


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El cáncer es un conjunto de enfermedades que esconde cada vez menos secretos para la comunidad científica. Si bien la tendencia en tratamiento del cáncer es convertirla en una enfermedad crónica, los resultados de recientes estudios prueban una nueva vía de tratamiento, a través del mecanismo de la vacunación.

Dos recientes ensayos clínicos han logrado evitar la reaparición y frenar el avance de tumores en personas con cáncer que presentan mutaciones determinadas, a través de vacunas diseñadas para adaptarse a esas mutaciones. Las vacunas contra el cáncer personalizadas ya habían demostrado provocar respuestas inmunes en los seres humanos, pero ambos estudios son los primeros en evaluar que estas respuestas inmunes pueden combatir con éxito los tumores. Además, sugieren nuevas formas de tratamiento del cáncer dirigidos al sistema inmunológico, combinado con la inmunoterapia.


¿Cómo funciona una vacuna contra el cáncer?


Funciona de manera similar a las utilizadas contra las enfermedades infecciosas: componentes únicos de un invasor extranjero. Las células cancerosas, en este caso, se mezclan con agentes que estimulan una respuesta inmune. La mezcla se inyecta en el paciente, con la esperanza de desencadenar un ataque inmune lo suficientemente fuerte para vencer al invasor.

No obstante, en las vacunas contra el cáncer, los componentes se adaptan a cada paciente y se administran después de que el cáncer ya ha aparecido, en lugar de tener como objetivo prevenir la ocurrencia. Esta estrategia personalizada de tratamiento permite mayor efectividad, puesto que cada vacuna se adapte a los conjuntos de mutaciones tumorales específicos que posee cada persona.


Estudios pioneros en efectividad de vacunas anticáncer

En el primer estudio, dirigido por Catherine Wu en el Instituto de Cáncer Dana-Farber en Boston, Massachusetts, se trató a seis personas con melanoma, un tipo de cáncer de piel. Para cada persona, formularon una vacuna que contenía hasta 20 fragmentos de proteínas correspondientes a las mutaciones en sus tumores. Los participantes, que recibieron cirugía para extirpar sus tumores, habían sido considerados de alto riesgo de recurrencia del cáncer. La recidiva típicamente ocurre en aproximadamente la mitad de todos los pacientes con melanoma. Sin embargo, dos años más tarde, cuatro de esos seis pacientes no habían visto regresar sus tumores.

En el segundo grupo, dirigido por Ugur Sahin, de la Universidad de Mainz en Alemania, se trató a 13 pacientes con melanoma. Para ello se utilizaron vacunas que contenían ARN que codifica hasta 10 proteínas mutadas en cada paciente. Los ocho pacientes que no tenían tumores visibles en el momento de la vacunación permanecieron libres de tumor más de un año después. De los participates que habían visto regresar los tumores, dos de ellos experimentaron una remisión. Una tercera paciente experimentó una remisión total del tumor después de un tratamiento con inmunoterapia.

14/6/17

Beber té provoca cambios en los genes relacionados con el cáncer


Beber té provoca cambios en los genes relacionados con el cáncer

Nueva investigación arroja alguna luz sobre cómo afecta el té a la expresión génica.

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Parece que no podemos tomar demasiado té a la luz de los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Uppsala (Suecia) y que recoge la revista Human Molecular Genetics. ¿El motivo? Los expertos han descubierto que esta popular bebida afecta a la expresión génica. Concretamente, conduce a cambios epigenéticos en las mujeres que están asociados con el cáncer y el metabolismo de la hormona estrógeno.

La epigenética se refiere al estudio de los cambios en la expresión génica que pueden transmitirse a las generaciones futuras. Examina cómo factores externos, como el medio ambiente y el estilo de vida, afectan a los genes que se activan y desactivan, y cómo esto influye en la propia salud y en la salud de los hijos.

En este estudio, los investigadores se propusieron indagar si el consumo de té y café - dos de las bebidas más populares- podría conducir a cambios epigenéticos tanto en hombres como en mujeres.

Para ello, analizaron los datos de 3.096 adultos de cuatro cohortes europeas. Examinaron el consumo de té y café de los participantes y evaluaron sus muestras de sangre para la metilación del ADN, un indicador de los cambios en la expresión génica.

Los resultados no revelaron cambios en la metilación del ADN en ningún sexo como resultado del consumo de café. Sin embargo, el consumo de té sí estuvo asociado a alteraciones en la metilación del ADN a través de 28 regiones genómicas, pero solo en las mujeres. Esto es, beber té provocó cambios en la expresión génica únicamente de las mujeres. En particular, los investigadores encontraron que la ingesta de té parecía alterar la expresión de DNAJC16 y TTC17, genes asociados con el metabolismo de los estrógenos y el cáncer.

"Estudios previos han demostrado que el consumo de té reduce los niveles de estrógeno que pone de relieve una diferencia potencial entre la respuesta biológica al té en hombres y mujeres. Las mujeres también beben mayores cantidades de té en comparación con los hombres, lo que aumenta nuestro poder para encontrar asociación en las mujeres", explica Weronica Ek, líder del trabajo.

24/5/17

Asocian el uso de suplementos de vitamina E con un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata [24-5-17]

Asocian el uso de suplementos de vitamina E con un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata

Una nueva investigación, en la que se analizaron los datos de unos 35.000 hombres, ha demostrado que los sujetos que recibieron suplementos diarios de vitamina E, presentaban un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer de próstata. El estudio ha sido publicado esta semana en la revista 'JAMA'.

Se estima que la prevalencia de cáncer de próstata en los Estados Unidos es de un 16 por ciento; aunque la mayoría de los casos se diagnostican en una etapa temprana y curable, el tratamiento es costoso y los efectos adversos, urinarios, sexuales e intestinales, son frecuentes, según los antecedentes expuestos en el artículo.

A pesar de la evidencia preclínica y epidemiológica de que el selenio y la vitamina E pueden reducir el riesgo de sufrir cáncer de próstata, el informe inicial (publicado en diciembre de 2008), llamado Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT), no encontró ninguna reducción en el riesgo de cáncer de próstata relacionada con el selenio o la vitamina E, pero sí una relación estadísticamente no significativa entre el riesgo de cáncer de próstata y la vitamina E.

En el presente estudio, el doctor Eric A. Klein de la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, y sus colaboradores, han examinado los efectos a largo plazo de la vitamina E y el selenio sobre el riesgo de sufrir cáncer de próstata en hombres relativamente saludables. SELECT incluía un total de 35.533 hombres de 427 sitios de estudio en los Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, cuyos datos fueron registrados entre agosto de 2001 y junio de 2004 (los criterios de elegibilidad incluyeron una prueba de antígeno prostático específico, un tacto rectal no sospechoso de cáncer de próstata, y edades comprendidas entre los 50 y los 55 años).

El nuevo análisis, por otro lado, incluyó a 34.887 hombres, que fueron asignados aleatoriamente a uno de los cuatro grupos de tratamiento: 8752 tomaron selenio (200 mcg / día); 8737, vitamina E (400 IU / día); 8702, ambos agentes, y 8.696 placebo, con un seguimiento planificado de un mínimo de 7 años y un máximo de 12.

Desde el informe inicial, fueron diagnosticados 521 cánceres de próstata adicionales: 113 en el grupo placebo, 147 en el grupo de vitamina E, 143 en el grupo de selenio, y 118 en el grupo de combinación. Los investigadores observaron que la tasa de detección del cáncer de próstata fue superior en todos los grupos de tratamiento en comparación con el placebo, pero sólo fue estadísticamente significativa en el grupo de la vitamina E (un 17 por ciento de aumento en la tasa de detección de cáncer de próstata).

En comparación con el grupo placebo, donde 529 hombres desarrollaron cáncer de próstata, 620 hombres en el grupo de la vitamina E desarrollaron este cáncer, 575 en el grupo del selenio y 555 en el grupo de selenio combinado con vitamina E. La diferencia en las tasas de cáncer de próstata entre la vitamina E y el placebo se hizo evidente durante el tercer año.

Según los autores, teniendo en cuenta que más del 50 por ciento de las personas mayores de 60 años toman suplementos que contienen vitamina E, y que el 23 por ciento de ellos toma por lo menos 400 UI (a pesar de que la cantidad recomendada de ingestión dietética diaria es de tan sólo 22,4 UI) las nuevas observaciones son especialmente importantes.

Los investigadores señalan que el hecho de que el aumento del riesgo de cáncer de próstata en el grupo de la vitamina E se hiciera aparente después de años de seguimiento, sugiere que los efectos sobre la salud de estos agentes pueden continuar después de este tiempo.

Según los autores, el aumento observado del 17 por ciento en la incidencia de cáncer de próstata demuestra el potencial dañino de algunas sustancias biológicamente activas aparentemente inocuas, como las vitaminas; por ello instan a los consumidores a ser escépticos ante estos productos en ausencia de una fuerte evidencia de beneficio demostrado en ensayos clínicos.

17/2/17

Los síntomas del cáncer más devastador: el asesino silencioso del páncreas

Los síntomas del cáncer más devastador: el asesino silencioso del páncreas

Debido a falta de avances en los métodos para el diagnóstico, se estima que el número de fallecimientos por cáncer de páncreas aumentará un 28% para 2026.

elconfidencial.com

Hasta ahora, el cáncer de páncreas se ha considerado como una enfermedad relativamente rara, pero también una de las más letales. Por eso, el anuncio de la organización Pacreatic Cancer de Reino Unido ha elevado la voz de alarma: un nuevo análisis revela que el de páncreas está destinado a ser uno de los cuatro cánceres más mortíferos -por detrás de los de pulmón, intestino y próstata- en menos de una década. El número de fallecimientos por esta enfermedad, estiman, aumentará un 28% para 2026.

La organización señala una única causa: la “inaceptable” falta de avances en los métodos para el diagnóstico temprano. Y es que la gran mayoría de los pacientes son diagnosticados demasiado tarde para tener la oportunidad de recibir cirugía, el único tratamiento realmente eficaz.

Pongamos una cara conocida a la enfermedad. El actor Patrick Swayze, famoso por protagonizar 'Dirty Dancing' o 'Ghost', descubrió que padecía cáncer de páncreas en una fase cuatro (muy avanzada) de la enfermedad. A los 57 años, Swayze era lo suficientemente joven como para que su muerte sorprendiese a la opinión pública. La mayoría de los que reciben su diagnóstico no viven más de un año; Swayze sobrevivió 20 meses.

La incidencia de este tipo de cáncer ha aumentado constantemente desde los años 50. En España murieron en 2012, según el último estudio de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), 5.720 personas como consecuencia de esta enfermedad. “Es crucial que el Gobierno y otros importantes patrocinadores hagan de la investigación del cáncer de páncreas una prioridad”, advierte Alex Ford, director ejecutivo de Pancreatic Cancer.

Diagnosticar el cáncer de páncreas es difícil, principalmente porque sus síntomas suelen mostrarse de forma vaga, no muy definida. La American Cancer Society advierte en su web que el páncreas se encuentra en una zona profunda del cuerpo, por lo que los tumores tempranos no pueden ser vistos ni sentidos durante exámenes físicos rutinarios. Por lo general, los pacientes no son conscientes de los síntomas hasta que el cáncer ya se ha extendido a otros órganos.

En este momento, no se recomiendan pruebas de detección ni exámenes para las personas que tienen un riesgo medio (que no tengan síntomas ni historial personal o familiar). La American Cancer Society señala que esto se debe a que, desgraciadamente, no se ha demostrado que estas pruebas rutinarias disminuyan el riesgo.

Las señales de esta enfermedad, denominada el cáncer silencioso, son escurridizas y confusas. Por esa razón, listamos los síntomas del cáncer pancreático más común (del tipo adenocarcinoma, que empieza en las células glandulares), según la web americana especializada en salud 'WebMD':


El lugar, importa

Este tipo de cáncer tiende a ser silencioso e indoloro. Cuando se noten los síntomas, es probable que ya se haya extendido fuera del páncreas. En este punto, los síntomas dependerán del lugar del cáncer en el páncreas.

  • El cáncer en la cabeza del órgano (un 60% de los casos según la SEOM) tiende a causar: pérdida de peso, ictericia (coloración amarillenta de la piel), orina oscura, heces con un color demasiado claro, picazón, náuseas, dolor abdominal, dolor de espalda y ganglios linfáticos agrandados en el cuello.
  • En cambio, si se da en el cuerpo o en la cola del órgano, usualmente causará dolor de estómago o de espalda y pérdida de peso. En estos casos, los síntomas son más tardíos.


Síntomas gastrointestinales

Debido a que esta enfermedad crece alrededor de partes importantes del sistema digestivo, predominan los síntomas gastrointestinales.

  • Dolor abdominal: más de un 80% de los pacientes lo experimentan. Se suele intensificar después de comer o mientras se está acostado.
  • Hinchazón: sensación de saciedad temprana, e incómoda, tras las comidas.
  • Náusea.
  • Diarrea.
  • Heces de color pálido: el hígado secreta sales biliares en las heces, dándoles su color marrón. Si el cáncer bloquea el conducto, las heces pueden volverse más pálidas o de color arcilla. También la orina puede volverse más oscura.


Síntomas en todo el cuerpo

Cuando el cáncer se expande, suele afectar a todo el cuerpo.

  • Pérdida de peso.
  • Malestar.
  • Pérdida de apetito.
  • Azúcar elevado en sangre. Como el cáncer perjudica a la capacidad del páncreas de producir insulina, hay personas que desarrollan diabetes. Pero, ojo, la mayoría de personas con diabetes no tienen cáncer pancreático.


Síntomas en la piel


  • Ictericia: como el cáncer bloquea el conducto que libera la bilis en el intestino, la piel y los ojos se amarillentan.
  • Picazón: por todas partes.

26/1/17

Las mujeres se deben hacer mamografías anuales después de los 45, según una sociedad oncológica [26-1-17]


Las mujeres se deben hacer mamografías anuales después de los 45, según una sociedad oncológica

La recomendación anterior era a los 40; las nuevas directrices enfatizan más la llegada de la menopausia

La Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society, ACS) ha retrasado la edad a la que se recomienda que una mujer debe comenzar a hacerse mamografías anuales, basándose en nuevas investigaciones que muestran que el riesgo promedio de cáncer de mama aumenta cerca de la menopausia.

La mayoría de las mujeres deben hacerse mamografías anuales entre los 45 y los 54 años de edad, y luego hacer una transición a una evaluación cada dos años siempre y cuando permanezcan sanas, según las nuevas directrices para la detección del cáncer de mama.

Las directrices son más conservadoras que el planteamiento anterior de la ACS, que recomendaba mamografías anuales a partir de los 40 y continuar mientras la mujer conservara su buena salud.

La sociedad oncológica cambió sus directrices, en parte, porque comenzó a observar el riesgo del cáncer de mama en incrementos de cinco años, en lugar de considerar a las mujeres de 40 a 49 en comparación con las mujeres de 50 a 59 o de 60 a 69, comentó el autor líder, el Dr. Kevin Oeffinger. Oeffinger es presidente del panel de directrices sobre el cáncer de mama de la ACS, y médico de familia del Centro Oncológico Conmemorativo Sloan Kettering, en la ciudad de Nueva York.

"Hallamos que las mujeres de 45 a 49 años son muy similares a las que tienen de 50 a 54 respecto a la presencia del cáncer, el riesgo de morir de cáncer y la reducción en la mortalidad a partir de la mamografía", señaló Oeffinger. "Eso nos ayudó a pensar. Opinamos que la evidencia es muy clara".

Las nuevas directrices aparecen en la edición del 20 de octubre de la revista Journal of the American Medical Association.

Con este anuncio, las nuevas directrices de la sociedad oncológica se acercan a las del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (USPSTF), el principal panel de expertos del país sobre medicina preventiva.

El USPSTF fue criticado en 2009 cuando recomendó que la mayoría de mujeres sanas sin un aumento en el riesgo de cáncer de mama esperaran hasta los 50 para comenzar con las mamografías, y que luego se sometieran al procedimiento cada dos años.

"En ciertas formas convergen más que antes, sobre todo porque la ACS se replegó un poco y recomendó una fecha un poco más tardía para las mamografías", dijo la Dra. Lydia Pace, especialista en salud de las mujeres del Hospital Brigham and Women's de Boston, coautora de un editorial acompañante en la revista sobre las nuevas directrices.

Por su parte, el USPSTF publicó una declaración anotando las similitudes entre su recomendación y las nuevas directrices de la sociedad oncológica.

"Planificamos examinar la evidencia que la ACS desarrolló y revisó mientras finalizamos nuestras propias recomendaciones [actualizadas] sobre la mamografía", apuntó el grupo de trabajo. "Las mujeres se merecen la mejor información y orientación sobre las mamografías para poder tomar las decisiones que más les convengan, junto con sus médicos".

En las nuevas directrices, la sociedad oncológica recomienda:

  • Que las mujeres de 40 a 44 años hablen con el médico sobre la mamografía, y tengan la opción de comenzar las pruebas anuales si lo desean o si sus factores de riesgo lo justifican.
  • Que las mujeres de 45 a 54 se hagan una mamografía anual.
  • Que las mujeres a partir de los 55 se hagan una mamografía cada dos años, y que solo las descontinúen cuando su esperanza de vida sea de menos de diez años.

La sociedad oncológica evitó decir en qué momento una mujer puede dejar de hacerse mamografías, aunque no hay evidencias sólidas sobre los beneficios o perjuicios de la mamografía después de los 74, dijo Oeffinger.

"Sabemos que las mujeres de nuestro país no solo viven unas vidas más largas, sino también sanas y activas", dijo. "No deseábamos poner un límite de edad. En realidad se trata de que las mujeres tengan probabilidades razonables de estar en buena salud durante más o menos diez años más".

La sociedad oncológica basó sus nuevas directrices en una revisión extensiva de las evidencias científicas actuales, lo que incluye nuevas evidencias a partir de numerosos estudios de gran tamaño, dijo Oeffinger.

Las directrices también se basan en los resultados de un nuevo estudio que revisó los casos de 15,440 pacientes de cáncer de mama entre los 40 y los 85 años de edad, que se publicó de forma simultánea en la revista JAMA Oncology.

Ese estudio, llevado a cabo por el Consorcio de Vigilancia del Cáncer de Mama (Breast Cancer Surveillance Consortium), encontró que las mamografías anuales eran mejores que las mamografías cada dos años para detectar el cáncer de mama tratable en las mujeres que se acercan a la menopausia.

"Nuestros hallazgos sugieren que el estatus menopáusico podría ser más importante que la edad cuando se consideran los intervalos de evaluación del cáncer de mama", concluyeron Diana Miglioretti, de la Facultad de Medicina Davis de la Universidad de California, y sus colaboradores. También anotaron que es algo "biológicamente plausible", porque el estrógeno, una hormona femenina, tiende a fomentar el crecimiento tumoral.

Sobre el estudio que aparece en la JAMA Oncology, Pace dijo que "en realidad intentan determinar lo que sabemos que es verdad, que aunque las mujeres más jóvenes tienen un riesgo absoluto más bajo de contraer cáncer de mama, parece que cuando [contraen cáncer] algunos de esos tumores son mucho más agresivos que los de las mujeres mayores".

Pero Pace no considera que el estudio de la JAMA Oncology ofrezca suficiente evidencia para respaldar la mamografía anual en las mujeres de 45 a 49 años.

"Creo que probablemente es un poco pronto para sacar la conclusión de que las mujeres de 45 a 54 años en realidad deban evaluarse con más frecuencia que las mayores", dijo. "No pudieron concluir que una evaluación menos frecuente conduzca a una mayor mortalidad por cáncer de mama".

Aunque la sociedad oncológica y el USPSTF se acerquen en sus recomendaciones, parece que las mamografías de las mujeres más jóvenes seguirán siendo un tema controversial.

El Colegio Americano de Radiología (American College of Radiology) y la Sociedad de Imágenes del Seno (Society of Breast Imaging) publicaron un comunicado conjunto en el que dicen que seguirán recomendando que las mujeres se hagan mamografías anuales a partir de los 40 años de edad.

"La detección temprana del cáncer de mama es esencial para mejorar la supervivencia a esa enfermedad, independientemente de los avances en los tratamientos", comentó la Dra. Debra Monticciolo, presidenta de la Comisión de Imágenes del Seno del Colegio Americano de Radiología. "Prescindir de la evaluación anual de las mujeres a partir de los 40 pone sus vidas en riesgo".

Más allá de la mamografía, las nuevas directrices de la sociedad oncológica concuerdan con las del USPSTF sobre otro tema importante relacionado con la evaluación del cáncer de mama.

Ambos grupos adoptan ahora una postura escéptica sobre los exámenes clínicos de los senos, en que un profesional sanitario entrenado observa y palpa los senos de una mujer en búsqueda de señales de cáncer.

La ACS desaconseja ahora los exámenes clínicos de los senos para la evaluación del cáncer de mama, independientemente de la edad. Antes, la sociedad oncológica había recomendado los exámenes clínicos de los senos más o menos cada tres años para las mujeres de 20 a 39 años, y anualmente a partir de los 40.

"Simplemente no pudimos encontrar evidencias que sugirieran que los exámenes clínicos del seno salvaban vidas", dijo Oeffinger. "Al final del día, una visita médica es como un escenario de suma cero. Hay una cantidad limitada de minutos. Creemos que en lugar de hacer algo que no podemos respaldar con evidencias, valdría mucho la pena pasar el mismo tiempo hablando con las mujeres sobre la mamografía".

4/1/17

Un estudio halla que el té verde no ofrece protección contra el cáncer de mama [4-1-17]


Un estudio halla que el té verde no ofrece protección contra el cáncer de mama

Sin embargo, según los expertos, este reciente hallazgo no responde a la cuestión de manera definitiva


Aunque algunas investigaciones han sugerido que beber té verde podría proteger a las mujeres contra el cáncer de mama, un estudio japonés reciente de gran tamaño llega a una conclusión distinta.

"No hallamos relación general entre la ingesta de té verde y el riesgo de cáncer de mama entre mujeres japonesas que han bebido té verde habitualmente", señaló el Dr. Motoki Iwasaki, investigador líder de la división de epidemiología y prevención del Centro de Investigación para la Prevención y la Evaluación del Cáncer del Centro Nacional del Cáncer de Tokio.

"Nuestros hallazgos sugieren que la ingesta de té verde dentro del hábito usual de bebida probablemente no reduzca el riesgo de cáncer de mama", dijo.

El informe aparece publicado en la edición en línea del 28 de octubre de la revista Breast Cancer Research.

Para el estudio, el equipo de Iwasaki recolectó datos sobre 53,793 mujeres que fueron encuestadas entre 1995 y 1998. Como parte de la encuesta, se preguntó a las mujeres sobre la cantidad de té verde que consumían.

Esta pregunta se hizo al comienzo del estudio y nuevamente al cabo de cinco años. Durante la segunda encuesta, los investigadores preguntaron por dos tipos distintos de té verde, Sencha y Bancha/Genmaicha.

Entre las mujeres, los investigadores hallaron que 12 por ciento bebió menos de una taza de té verde a la semana, mientras que 27 por ciento bebió cinco o más tazas diarias. En el estudio también participaron mujeres que bebieron diez o más tazas diarias.

Durante casi catorce años de seguimiento, 350 mujeres desarrollaron cáncer de mama, aunque los investigadores no hallaron relación entre el consumo de té verde y el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

En el estudio, Iwasaki anotó que una de las fortalezas de la investigación fue su diseño prospectivo, por lo que la información se recolectó antes del diagnóstico de cáncer de mama, "lo que evitó el sesgo del recuerdo de la exposición inherente a los estudios con controles de caso".

La Dra. Stephanie Bernik, cirujana de cáncer de mama del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York, aseguró que "es difícil decir que no habrá beneficio en general con el consumo de té verde, ciertamente. Quizá no haya beneficio específicamente para el cáncer de mama".

Bernik anotó que muchas mujeres están interesadas en la medicina alternativa cuando la medicina occidental no tiene respuestas.

"Siempre estamos buscando aprender más acerca de cómo mejorar los resultados del cáncer de mama y acerca de cómo reducir la incidencia de cáncer de mama", dijo. "Las mujeres definitivamente están interesadas en cómo tener un estilo de vida más saludable".

Jennifer J. Hu, profesora de epidemiología y salud pública del Centro Oncológico Integral Sylvester de la Universidad de Miami, agregó que el problema con los estudios basados en la población es que cuando se intenta examinar un solo factor, quizá no se estén teniendo en cuenta otros factores de riesgo que pueden influir sobre el resultado.

"Además, simplemente bebiendo té verde no se logra suficiente del [posible ingrediente para combatir el cáncer] para que haga mucha diferencia", dijo.

A partir de estos problemas, Hu no piensa que el estudio responda a si el té verde podría ayudar a proteger contra el cáncer de mama.

27/12/16

Unas discusiones más tardías sobre el final de la vida podrían conllevar un tratamiento más agresivo [27-12-16]


Unas discusiones más tardías sobre el final de la vida podrían conllevar un tratamiento más agresivo

Un estudio sugiere que hablar antes sobre el tema podría contribuir a una atención que busque aliviar el sufrimiento

Las personas terminalmente enfermas que reciben consejería temprana sobre la atención del final de la vida reciben un tratamiento médico menos agresivo en sus últimos días, informa un estudio reciente.

Los hallazgos sugieren (pero no prueban) que los pacientes que solo discuten sus deseos en el último momento terminan sometiéndose a más esfuerzos por salvar la vida, como la quimioterapia y los cuidados intensivos. Los que hablan antes sobre sus deseos tienen más probabilidades de recibir la alternativa, tratamientos como la atención de hospicio, cuyo objetivo principal es reducir el sufrimiento, no seguir alargando la vida todo lo posible.

Los hallazgos muestran la importancia de hablar sobre los deseos de un paciente lo antes posible, apuntó la autora del estudio, la Dra. Jennifer Mack, profesora asistente de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. "Al hablar antes, los pacientes pueden comprender lo que les espera y tomar decisiones sobre lo que les conviene".

En las últimas décadas ha habido un intenso debate sobre si el tratamiento médico agresivo al final de la vida resulta en un sufrimiento innecesario. En el nuevo estudio, considerado como el primero de su tipo, los investigadores buscaban comprender si el momento en que se habla con los pacientes sobre la enfermedad terminal planteaba alguna diferencia en su atención mientras morían.

Los investigadores dieron seguimiento a 1,231 pacientes de cáncer de pulmón o colorrectal terminal que murieron durante un periodo de 15 meses.

De los que solo discutieron la atención del final de la vida en el último mes de vida, el 65 por ciento recibieron lo que los investigadores consideraron atención agresiva en esos últimos 30 días.

Al contrario, entre los pacientes que hablaron sobre la atención del final de la vida más de tres meses antes de la muerte, apenas alrededor de un tercio recibieron tratamiento agresivo en sus últimos 30 días.

En general, las cifras sugieren que retrasar las discusiones sobre la atención del final de la vida lleva a un tratamiento más agresivo durante los últimos días de un paciente, en lugar de un tratamiento que está diseñado solo para aliviar el sufrimiento.

¿Significa esto que los pacientes terminales que hablan sobre sus deseos antes tienen más probabilidades de recibir el tratamiento que desean al final de sus vidas?

"Eso es lo que se infiere. Los pacientes que comprenden un mal pronóstico son más propensos a elegir una atención menos agresiva al final de la vida", apuntó Mack. "No todos los pacientes desean una atención paliativa y menos agresiva, pero la mayoría que reconocen que se están muriendo lo desean".

La Dra. Kathleen Unroe, profesora asistente de medicina del Centro para Investigación sobre el Envejecimiento de la Universidad de Indiana, dijo que "unas conversaciones más tempranas dan a los pacientes y a sus familias tiempo para pensar sobre cuáles son sus preferencias y metas, y les da más tiempo para comunicar sus deseos a los proveedores".

Sin embargo, es perturbador que el estudio reveló que algunos pacientes (sobre todo los negros y los hispanos) no se habían dado cuenta de que habían hablado sobre la atención al final de la vida, planteó.

El Dr. David Casarett, director de investigación y evaluación de la Atención de Hospicio y Paliativa de la Universidad de Pensilvania, alabó el estudio, y dijo que "provee evidencia necesaria de que las discusiones sobre el final de la vida podrían cambiar la trayectoria de las enfermedades graves de forma positiva".

"Tener unas conversaciones antes, idealmente durante todo el curso de una enfermedad, da a los pacientes la oportunidad de hacer preguntas, comprender los eventos futuros probables, y clarificar sus metas", aseguró Casarett. "Muchas de esas conversaciones sacarán a la luz información o preferencias nuevas, poniendo en claro que un paciente desea un tratamiento que sea menos agresivo que el que se está planificando. Cuando eso sucede, hay una oportunidad única para reconsiderar las metas, abriendo las puertas a un plan de tratamiento menos agresivo".

El estudio aparece en la edición en línea del 13 de noviembre de la revista Journal of Clinical Oncology.

20/12/16

El cáncer de mama se vence, pero se sigue pagando un precio

El cáncer de mama se vence, pero se sigue pagando un precio

Un estudio pequeño sugiere que pocas supervivientes a largo plazo reciben el alivio adecuado de los síntomas

healthfinder.gov

Las mujeres que sobreviven a un cáncer de mama con frecuencia experimentan síntomas físicos y emocionales permanentes que se quedan sin tratamiento, sugiere una nueva investigación.

El 92 por ciento de las supervivientes a largo plazo al cáncer de mama reportan tener al menos tres síntomas que no reciben tratamiento para los cuales necesitan ayuda, según el estudio.

Las necesidades no atendidas más habituales son el dolor en las articulaciones, la fatiga y el aumento de peso, cada uno de los cuales afectaba a 1 de cada 4 sobrevivientes del estudio.

Las supervivientes que viven con más de una necesidad no cubierta también son más propensas a experimentar ansiedad y depresión, encontró el estudio.

Aunque el estudio contó con poco más de 100 mujeres mayoritariamente blancas y con educación universitaria en un centro oncológico, los hallazgos podrían ser importantes para los 2.8 millones de supervivientes al cáncer de mama que hay en el país, sugieren los autores del estudio.

Cuando se extrapolan estos resultados a la población general de supervivientes, "todo empeora mucho y muy rápidamente", dijo el autor principal del estudio, Steven Palmer. "Se termina hablando de cientos de miles de personas con necesidades no satisfechas en la comunidad".

Palmer, investigador científico en el Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, afirmó que el estudio enfatiza "una oportunidad real perdida de mejorar los resultados".

Los avances en el tratamiento del cáncer de mama han mejorado mucho el nivel de supervivencia. Hoy en día, el 89 por ciento de las pacientes pueden esperar vivir 5 años o más, indicaron Palmer y sus colaboradores.

Sin embargo, los autores del estudio sospechan que los síntomas de salud mental y físicos persistentes podrían ser el "precio a pagar por su supervivencia".

Hay muchas razones posibles por las que las mujeres no están recibiendo el alivio adecuado de sus síntomas, incluyendo la carencia de oncólogos, una continuidad deficiente de la atención médica con respecto a los problemas que surgen con la supervivencia, y la limitación del tiempo en las visitas al consultorio, explicó Palmer.

"Hay ciertas cosas en las que centrarse en una visita y serán del tipo: '¿Qué tal le va con el cumplimiento de los horarios para tomar tamoxifeno? ¿Se ha hecho las mamografías en el momento que tocaba?'", subrayó.

"Lo que yo creo es que prestamos más atención a la supervivencia que a lo que realmente significa con respecto al precio a pagar a largo plazo", observó Palmer.

Los médicos solían ver estos efectos secundarios a largo plazo como un "precio" del tratamiento, dijo la Dra. Kerin Adelson, que no participó en el estudio y que es oncóloga especializada en el cáncer de mama en Yale-New Haven Health, en Connecticut.

"Estamos aprendiendo cada vez más que los síntomas físicos y psicológicos que se quedan sin tratamiento se asocian con un peor cumplimiento y una peor calidad de vida", dijo Adelson.

"Es fundamental que empecemos a hacer preguntas a las pacientes sobre qué tal les va con respecto al dolor, a la función sexual, la imagen corporal y la salud emocional", enfatizó.

El estudio contó con 103 supervivientes del cáncer de mama que habían estado libres de la enfermedad durante al menos 3 años. Su edad promedio era de 63 años. El cáncer de mama no se había propagado a otras partes del cuerpo al inicio del estudio.

Las mujeres del estudio realizaron encuestas sobre la prevalencia y la gravedad de 19 síntomas habituales de la enfermedad y el tratamiento. También les preguntaron si les gustaría tener ayuda para gestionar algunos de estos síntomas.

En promedio, reportaron tener 9 síntomas, que más frecuentemente eran la fatiga, el dolor en las articulaciones, dificultades de memoria, aumento de peso, un menor deseo sexual, insomnio, ansiedad, resequedad vaginal y dificultad para la concentración.

El 65 por ciento tenían al menos una necesidad de ayuda que no había sido cubierta, mientras que la superviviente promedio reportó 3 necesidades que no habían sido satisfechas.

A Palmer le sorprendió ver una cantidad tan grande de mujeres que reportaron haber estado sufriendo síntomas molestos incluso durante 11 años, en promedio, después del diagnóstico.

"Estas cosas no las provocan los tratamientos actuales. Se trata de efectos a largo plazo", afirmó.

El 18 y el 3 por ciento de estas mujeres, respectivamente, reportaron tener unos niveles elevados de ansiedad y depresión. Pero estos síntomas fueron puntuados de forma baja entre las necesidades no satisfechas, ya que solo un 7 por ciento indicaron una necesidad de ayuda para alguno de estos problemas.

"No es mucho más alto de lo que se esperaría en la población general", pero eso no significa que la ansiedad y la depresión no sean una preocupación para algunas supervivientes, señaló Palmer.

Debido al diseño del estudio, los investigadores no pudieron determinar hasta qué punto estos efectos están relacionados con el cáncer de las pacientes o a los tratamientos que recibieron.

Los hallazgos fueron presentados recientemente en el Simposio Anual sobre el Cáncer de Mama de 2016 en San Antonio. Las investigaciones presentadas en reuniones por lo general se consideran como preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.

13/10/16

Detectar cáncer de mama con un análisis de sangre

Detectar cáncer de mama con un análisis de sangre

El cáncer de mama mata a más de 500.000 mujeres cada año. ¿Hay una forma más sencilla y rápida de detectarlo?

muyinteresante.es

El cáncer de mama podría ser detectado mediante un simple análisis de sangre, según un equipo de científicos de la Universidad de Australia Occidental (Australia) que trabaja para encontrar formas más sencillas de detectar esta enfermedad. El cáncer de mama es el más común entre las mujeres, y mata a más de 500.000 de ellas en todo el mundo cada año.

¿Y si pudiéramos detectarlo con un análisis de sangre rutinario? Está claro que este método sería más barato y mucho menos invasivo que otras pruebas como la biopsia. Por ello, los investigadores australianos están desarrollando una prueba basada en un análisis de sangre que puede detectar la progresión del cáncer de mama o una recaída, mucho antes que los métodos actuales, tales como la mamografía, la resonancia magnética o una biopsia.

En estos momentos están seleccionando participantes con cáncer de mama que quieran participar en el estudio. A través de pruebas antes, durante y después del tratamiento, los científicos pretenden desarrollar una nueva prueba que mejoraría los resultados de progresión del cáncer, de seguimiento y de salud en general.

“Las mujeres que viven en zonas rurales y remotas se beneficiarían significativamente de la nueva prueba de diagnóstico con sangre para controlar su enfermedad. En la actualidad es costoso, consume tiempo y físicamente es agotador para estas mujeres que tienen que viajar para acudir a recibir su tratamiento regular; la nueva prueba podría ser realizada por un laboratorio de patología de rutina en cualquier lugar, afirma Katie Meehan, coautora del trabajo.

La investigación se centra en los exosomas: las bolsas de viaje del cáncer. “Esperamos mostrar que cuando los exosomas se vuelven indetectables en la sangre, indica que el cáncer se ha ido; si los exosomas permanecen en la sangre, puede identificar el riesgo de reaparición de un cáncer”, aclara Meehan.