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25/10/19
¿Podría la soledad ser una señal temprana de Alzheimer? [25-10-19]
¿Podría la soledad ser una señal temprana de Alzheimer?
Las personas con 'biomarcadores' de la enfermedad del cerebro eran más propensas a sentirse socialmente desvinculadas, encuentra un estudio
healthfinder.gov
Unos sentimientos sutiles de soledad podrían ser una señal de advertencia de la inminencia de la enfermedad de Alzheimer en las personas mayores, sugiere un nuevo estudio.
Las personas mayores sanas con unos niveles cerebrales elevados de amiloidea (un tipo de fragmento de proteína asociada con la enfermedad de Alzheimer) parecen ser más propensas a sentirse solas que las personas con unos niveles más bajos de amiloidea, encontraron los investigadores.
"Las personas con niveles altos de amiloidea (las que de verdad tienen un riesgo alto de Alzheimer) tenían 7.5 veces más probabilidades de sentir soledad que de no sentirla", señaló la investigadora líder, la Dra. Nancy Donovan, directora del Centro de Investigación y Tratamiento del Alzheimer en el Hospital Brigham and Women's, en Boston.
Hace mucho que los estudios han mostrado que las personas que permanecen socialmente activas son menos propensas a desarrollar demencia, dijo Donovan.
Pero los resultados del nuevo estudio sugieren que la relación quizá también funcione en el sentido contrario: las personas en las primeras etapas del Alzheimer quizá sean más propensas a sentirse solas, o socialmente desvinculadas.
"Las personas que comienzan a acumular amiloidea quizá no funcionen igual de bien en términos de percibir, comprender o responder a los estímulos o interacciones sociales", planteó Donovan. "Esta podría ser una señal social temprana de cambio cognitivo [mental]".
Si se comprueba, los médicos quizá puedan evaluar el Alzheimer al prestar más atención a la salud emocional de los pacientes, sugirió.
Las placas cerebrales formadas por las pegajosas proteínas amiloideas son una característica de la enfermedad de Alzheimer, la causa más común de demencia, según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. Esas placas se forman en los espacios entre las células del cerebro en los pacientes de Alzheimer, aunque su conexión con la enfermedad no se comprende del todo en la actualidad.
Para examinar la relación entre la soledad a una edad avanzada y el riesgo de Alzheimer, Donovan y sus colaboradores examinaron a 43 mujeres y a 36 hombres que tenían una edad promedio de 76 años. Todos estaban sanos y sin señales de Alzheimer o demencia.
Los investigadores utilizaron pruebas psicológicas estándares para medir el grado de soledad de cada persona, y escáneres de imagen para detectar la cantidad de proteína amiloidea en sus cerebros. Los investigadores se enfocaron de forma particular en los niveles de amiloidea en la corteza cerebral, una parte del cerebro que tiene un rol esencial en la memoria, la atención, la percepción y el pensamiento.
Las personas con unos niveles altos de amiloidea en la corteza tenían 7.5 veces más probabilidades de ser clasificadas con soledad, incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta qué tan socialmente activas eran y si sufrían de depresión o ansiedad.
Al tomar en cuenta el alcance de la red social de la persona, el equipo de Donovan mostró que las personas mayores que se sienten aisladas o socialmente desvinculadas incluso cuando están rodeadas por sus amigos y familiares podrían tener un riesgo elevado de Alzheimer.
Pero el estudio no prueba una relación causal directa entre ambas cosas.
La Dra. Gisele Wolf-Klein, directora de educación geriátrica de Northwell Health en Great Neck, Nueva York, dijo que este hallazgo es "muy nuevo" y podría apuntar a formas novedosas de asociar las emociones de una persona con el riesgo de demencia.
Pero el estudio se realizó con un grupo muy pequeño de adultos mayores de Boston, una ciudad donde la gente por lo general tiene un nivel educativo más alto y podría estar más en contacto con sus emociones, añadió Wolf-Klein. Se necesitan estudios más grandes con distintos tipos de personas para validar estos hallazgos, comentó.
"Si estudios más grandes lo comprueban, la pregunta sería qué tipo de intervención resultaría", dijo Wolf-Klein. "Si se pudiera tener un impacto en la soledad al crear intervenciones que eliminaran la soledad de las personas y les hicieran participar en eventos sociales, ¿habría menos probabilidades de progresión a la demencia?".
Dean Hartley es director de iniciativas científicas y relaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).
Hartley dijo que en las etapas iniciales del Alzheimer, pueden haber "cambios conductuales que quizá sean un síntoma de deterioro cognitivo leve o demencia".
En el futuro, los médicos podrían entrenarse para estar atentos a la soledad, la apatía, los cambios en el estado de ánimo o la impulsividad social como señales tempranas del Alzheimer, señaló.
"Creemos que este [nuevo hallazgo] es importante, y tengo el presentimiento de que oiremos más al respecto", dijo Hartley. "A medida que desarrollemos tratamientos para el Alzheimer, mientras antes se diagnostique y trate, mejores serán los resultados".
Los resultados del nuevo estudio aparecen en la edición en línea del 2 de noviembre de la revista JAMA Psychiatry.
5/10/19
Etapas en la enfermedad de Alzheimer
Etapas en la enfermedad de Alzheimer
Estas representan una guía aproximada, puesto que la progresión de la enfermedad varía en cada persona. Te describimos los síntomas de cada una de las fases del alzhéimer.
muyinteresante.es.-Sarah Romero
El alzhéimer es una enfermedad cerebral en la que las neuronas se degeneran progresivamente. La enfermedad de Alzheimer generalmente va pasando por ciertas etapas que provocarán cambios en la vida tanto del paciente como de la familia que le rodea. Debido a que la enfermedad afecta a cada individuo de manera diferente, los síntomas, el orden en que aparecen y la duración de cada etapa varían de individuo a individuo. En la mayoría de los casos, la enfermedad progresa lentamente y los síntomas de cada etapa pueden superponerse, lo que a menudo hace que el cambio de una etapa a otra sea bastante sutil.
Actualmente no hay cura para el alzhéimer ni se puede revertir su progresión; sin embargo, las opciones de tratamiento actuales y las opciones de estilo de vida a menudo pueden retrasar significativamente la progresión de la enfermedad. Estas son sus etapas:
Etapa 1: alzhéimer preclínico
Los cambios a causa de la enfermedad pueden iniciarse años o incluso décadas antes del diagnóstico. Esta larga fase se conoce como la etapa preclínica de la enfermedad de Alzheimer. Durante esta etapa, el paciente no tendrá ningún síntoma clínico notable -aunque las tecnologías de imagen pueden detectar depósitos de una proteína llamada beta amiloide, que es la responsable de las placas o nudos-. Estos grupos de proteínas pueden bloquear la señalización de célula a célula y activar las células del sistema inmunitario que desencadenan la inflamación y destruyen las células.
Los investigadores están estudiando esta etapa preclínica para determinar qué factores pueden predecir el riesgo de progresión de la cognición normal a la etapa 2 de la enfermedad de Alzheimer.
Las terapias llevadas a cabo en las primeras etapas de la enfermedad pueden ser más efectivas y podrían retrasar la progresión de la enfermedad.
Etapa 2: deterioro cognitivo leve
El deterioro cognitivo leve es un deterioro cognitivo más significativo que el que ocurre como parte normal del envejecimiento, pero sucede antes del deterioro más severo de la demencia. Entre el 15 y el 20% de las personas de 65 años o más tienen deterioro cognitivo leve.
Es importante tener en cuenta que no todas las personas con deterioro cognitivo leve desarrollarán demencia (alrededor del 10-15% según la Clínica Mayo).
Una persona con deterioro cognitivo leve puede notar cambios sutiles en su capacidad para recordar cosas, ya sean eventos, citas recientes o conversaciones. Sin embargo, estos cambios no son lo suficientemente graves como para obstaculizar el ritmo de vida cotidiano o las actividades habituales. Las personas con deterioro cognitivo leve también pueden experimentar depresión, irritabilidad, agresión, apatía y ansiedad.
Hasta el momento, ningún medicamento o terapia tiene aprobación regulada para tratar el deterioro cognitivo leve. Sin embargo, se están realizando estudios para identificar tratamientos que pueden ayudar a mejorar los síntomas, prevenir o incluso retrasar su progresión a la demencia.
Etapa 3: demencia leve
La etapa de demencia leve es el punto en el que los médicos generalmente diagnostican la enfermedad de Alzheimer. En esta etapa, la enfermedad se vuelve visible para amigos y familiares y los problemas de memoria también pueden comenzar a afectar la vida diaria. Los síntomas de la demencia leve incluyen: dificultad para recordar información recién aprendida, realizar la misma pregunta repetidamente, tener problemas para resolver ciertas cuestiones y completar tareas, experimentar un lapso en el juicio, volverse tímido o irascible, tener dificultad para encontrar las palabras adecuadas para describir un objeto o idea o perderse.
Etapa 4: demencia moderada
En esta etapa, el paciente se encuentra cada vez más confundido y olvidadizo. Es posible que necesite ayuda con las tareas diarias y para cuidarse a sí mismo. Los síntomas de la demencia moderada a causa de la enfermedad de Alzheimer incluyen: perderse y olvidar el camino de vuelta, no recordar el día de la semana o mes, confundir a familiares y amigos cercanos o a extraños con familiares, inventarse historias para llenar los vacíos de memoria, repetir los recuerdos más memorables, olvidar información personal como el teléfono o la dirección, necesitar asistencia para bañarse o arreglarse, ver u oír cosas que no se corresponden con la realidad, inquietud o agitación o tener arrebatos físicos, que pueden llegar a ser agresivos.
Etapa 5: demencia severa
Durante esta etapa, las capacidades mentales continúa disminuyendo, mientras que el movimiento y las capacidades físicas pueden empeorar significativamente. Los síntomas incluyen: incapacidad para hablar y comunicarse con coherencia, incapacidad para sentarse o levantar la cabeza, pérdida de la capacidad de tragar, necesitar asistencia completa para el cuidado personal, comer, vestirse o usar el baño, músculos rígidos y reflejos anormales o incapacidad para controlar los movimientos de la vejiga y los intestinos.
Una persona con alzhéimer tiene una alta probabilidad de morir de neumonía, ya que la pérdida de la capacidad para tragar significa que los alimentos y las bebidas pueden entrar en los pulmones y causar infección. Otras causas comunes de muerte entre pacientes con enfermedad de Alzheimer son la deshidratación, la desnutrición y otras infecciones.
3/11/17
Los arándanos ayudan a combatir el alzhéimer [3-11-17]
Los arándanos ayudan a combatir el alzhéimer
Un nuevo estudio sugiere que los antioxidantes presentes en estos frutos podrían ayudar a prevenir algunos de los efectos de esta enfermedad neurodegenerativa.
En los últimos años, distintos estudios han relacionado el consumo de arándanos con una reducción del riesgo de padecer ciertas enfermedades cardíacas e incluso de desarrollar cáncer. Según parece, esto se debería a los beneficiosos antioxidantes presentes en estos frutos.
Ahora, un estudio llevado a cabo por expertos del Centro Académico de Salud de la Universidad de Cincinnati, en EE. UU., sugiere que estas sustancias podrían, asimismo, reducir los efectos del alzhéimer y mejorar la calidad de vida de los afectados por esta forma de demencia.
Robert Krikorian, profesor de Psiquiatría clínica en la citada institución, que ha coordinado el ensayo, señala que “nuestro trabajo viene a corroborar los estudios previos realizados con animales y las pruebas preliminares llevadas a cabo en personas; de esta forma, cobra peso la hipótesis que sostiene que los arándanos mejoran la memoria y ciertas funciones cognitivas en ancianos”. Según Krikorian, los efectos beneficiosos de estos frutos podrían deberse a la presencia de unos flavonoides denominados antocianinas, unos pigmentos que les confieren su característico color. De hecho, en modelos animales, su ingesta ocasiona una mejora de la cognición y del sistema inmune.
Para determinarlo, Krikorian y sus colaboradores realizaron un estudio con 47 personas mayores de 68 años con un cierto grado de discapacidad cognitiva, lo que habitualmente se relaciona con el desarrollo de alzhéimer. A un grupo se le proporcionó un compuesto obtenido a partir de arándanos, equivalente a un tazón de los mismos, durante dieciséis semanas, mientras que a otro se le dio un placebo. Así, observaron que el desempeño cognitivo, la memoria y las funciones cerebrales, en general, mejoraban entre los miembros del primero, algo que no se daba en aquellos a los que se había administrado placebo. Las pruebas realizadas mediante resonancia magnética funcional probaron, además, que la actividad cerebral aumentaba en el caso de quienes habían ingerido los arándanos.
18/7/17
Las fresas previenen el alzhéimer
Las fresas previenen el alzhéimer
Un estudio sugiere que un compuesto natural de las fresas podría ayudar a prevenir las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
muyinteresante.es
Un compuesto natural que encontramos en las fresas -y en otras frutas como los arándanos, los caquis o las manzanas-, la fisetina, ha resultado ser un aliado eficaz para prevenir la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad. Los investigadores, del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California (EE. UU.), probaron un tratamiento con fisetina en roedores, descubriendo una reducción en el deterioro cognitivo y la inflamación cerebral.
La fisetina ha sido objeto de estudio en la última década, cuyos resultados han indicado que el compuesto tiene propiedades antioxidantes, esto es, que puede ayudar a limitar el daño celular causado por los radicales libres. Un estudio de 2014, por ejemplo, halló que la fisetina reducía la pérdida de memoria en ratones con alzhéimer. Sin embargo, la investigación se centró en ratones con alzhéimer hereditario/familiar, que supone apenas un 3% de todos los casos de enfermedad de Alzheimer.
Por ello, los científicos buscaban determinar si la fisetina podría tener los mismos beneficios para el alzhéimer esporádico, la forma más común de la enfermedad, que surge con la edad. Así, probaron el compuesto de fisetina en ratones que habían sido genéticamente modificados para envejecer prematuramente.
Cuando estos roedores tenían 3 meses de edad, fueron divididos en dos grupos. El primer grupo recibió una dosis de fisetina junto con su alimento todos los días durante 7 meses, hasta los 10 meses de edad. El otro grupo no recibió el compuesto, como grupo de control.
Todos los roedores fueron sometidos a pruebas cognitivas y de comportamiento durante todo el estudio, así como a análisis de los niveles de marcadores vinculados al estrés y la inflamación.
Los resultados revelaron que los ratones de 10 meses de edad que no recibieron fisetina mostraron un aumento en los marcadores asociados con el estrés y la inflamación, y se comportaron significativamente peor en las pruebas cognitivas que los ratones que fueron tratados con el compuesto. "A los 10 meses, las diferencias entre estos dos grupos eran sorprendentes", explica Pamela Maher, líder del trabajo.
Por si esto fuera poco, el cerebro de los ratones no tratados con fisetina mostró dos tipos de neuronas que estaban promoviendo la inflamación. No fue el caso de los ratones del primer grupo del experimento.
Según los investigadores, el comportamiento y la función cognitiva de los ratones tratados eran comparables con los de ratones de 3 meses de edad.
Los autores creen que sus hallazgos indican que la fisetina puede conducir a una nueva estrategia preventiva para el alzhéimer, así como otras enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad.
"Los ratones no son personas, por supuesto, pero hay suficientes similitudes, por lo que creemos que la fisetina garantiza una mirada más cercana, no sólo para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, sino también para la reducción de algunos de los efectos cognitivos asociados con el envejecimiento en general", concluye Maher.
Un estudio sugiere que un compuesto natural de las fresas podría ayudar a prevenir las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
muyinteresante.es
Un compuesto natural que encontramos en las fresas -y en otras frutas como los arándanos, los caquis o las manzanas-, la fisetina, ha resultado ser un aliado eficaz para prevenir la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad. Los investigadores, del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California (EE. UU.), probaron un tratamiento con fisetina en roedores, descubriendo una reducción en el deterioro cognitivo y la inflamación cerebral.
La fisetina ha sido objeto de estudio en la última década, cuyos resultados han indicado que el compuesto tiene propiedades antioxidantes, esto es, que puede ayudar a limitar el daño celular causado por los radicales libres. Un estudio de 2014, por ejemplo, halló que la fisetina reducía la pérdida de memoria en ratones con alzhéimer. Sin embargo, la investigación se centró en ratones con alzhéimer hereditario/familiar, que supone apenas un 3% de todos los casos de enfermedad de Alzheimer.
Por ello, los científicos buscaban determinar si la fisetina podría tener los mismos beneficios para el alzhéimer esporádico, la forma más común de la enfermedad, que surge con la edad. Así, probaron el compuesto de fisetina en ratones que habían sido genéticamente modificados para envejecer prematuramente.
Cuando estos roedores tenían 3 meses de edad, fueron divididos en dos grupos. El primer grupo recibió una dosis de fisetina junto con su alimento todos los días durante 7 meses, hasta los 10 meses de edad. El otro grupo no recibió el compuesto, como grupo de control.
Todos los roedores fueron sometidos a pruebas cognitivas y de comportamiento durante todo el estudio, así como a análisis de los niveles de marcadores vinculados al estrés y la inflamación.
Los resultados revelaron que los ratones de 10 meses de edad que no recibieron fisetina mostraron un aumento en los marcadores asociados con el estrés y la inflamación, y se comportaron significativamente peor en las pruebas cognitivas que los ratones que fueron tratados con el compuesto. "A los 10 meses, las diferencias entre estos dos grupos eran sorprendentes", explica Pamela Maher, líder del trabajo.
Por si esto fuera poco, el cerebro de los ratones no tratados con fisetina mostró dos tipos de neuronas que estaban promoviendo la inflamación. No fue el caso de los ratones del primer grupo del experimento.
Según los investigadores, el comportamiento y la función cognitiva de los ratones tratados eran comparables con los de ratones de 3 meses de edad.
Los autores creen que sus hallazgos indican que la fisetina puede conducir a una nueva estrategia preventiva para el alzhéimer, así como otras enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad.
"Los ratones no son personas, por supuesto, pero hay suficientes similitudes, por lo que creemos que la fisetina garantiza una mirada más cercana, no sólo para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, sino también para la reducción de algunos de los efectos cognitivos asociados con el envejecimiento en general", concluye Maher.
9/6/17
Los hombres están en mayor riesgo del declive mental que precede al Alzheimer [9-6-17]
Los hombres están en mayor riesgo del declive mental que precede al Alzheimer
Las peores probabilidades son para las personas sin educación universitaria, halla un estudio
Los problemas sutiles con la memoria y las habilidades de pensamiento, algo que se conoce como deterioro cognitivo leve, con frecuencia preceden a la enfermedad de Alzheimer, y un estudio reciente halla que los hombres están en mayor riesgo de estos problemas que las mujeres.
La investigadora líder Rosebud Roberts y colegas observaron a 1,450 personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, que tenían entre 70 y 89 años de edad y que estaban libres de demencia en octubre de 2004. Unos tres años y medio más tarde, 296 sufrían de deterioro leve.
Los nuevos casos de deterioro cognitivo leve fueron constantemente más frecuentes entre los hombres, excepto en el grupo de 85 a 89 años de edad. En general, el riesgo fue 40 por ciento más elevado entre los hombres.
Tener una educación de secundaria o inferior también se relacionó con un mayor riesgo, y el estudio halló que la combinación de ser hombre y carecer de educación universitaria conllevaba un "riesgo inesperadamente alto" de deterioro sin pérdida de memoria.
Las personas actualmente casadas estaban en menor riesgo de deterioro cognitivo leve que los viudos, divorciados o solteros.
"Una de cada 16 personas de este grupo de edad desarrolla la afección en un año dado", señaló Roberts, profesora de epidemiología de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. "Hay un gran aumento en el número de personas de la generación de la postguerra que están llegando a los 65 y más, así que esto tendrá un impacto tremendo".
Bill Thies, director médico y científico de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), comentó sobre el estudio.
"Se trata de una observación interesante de que el deterioro cognitivo es un poco más común en los hombres que en las mujeres", dijo. "No está claro qué significa, o incluso si es universal. Ciertamente, estudios mucho más pequeños no lo han reportado antes. Quizás lo hallaron porque su estudio es grande".
Roberts dijo que la diferencia podría deberse al momento en que ocurren los factores de riesgo de la demencia. "Enfermedades como la obesidad, la diabetes y la hipertensión podrían ocurrir a una edad más temprana en los hombres que en las mujeres", planteó. Los estudios futuros deben explorar los factores de riesgo por separado en hombres y mujeres, aconsejaron los autores del estudio.
Según la Asociación del Alzheimer, todo el que desarrolla el trastorno cerebral relacionado con la edad experimenta una etapa de deterioro mínimo. "Las personas con deterioro cognitivo leve experimentan un declive en la memoria, el razonamiento o la percepción visual que es mensurable y notable para ellos mismos y para los demás, pero no suficientemente grave para ser diagnosticado con Alzheimer u otra demencia", asegura la asociación.
Sin embargo, no todo el que sufre de deterioro cognitivo leve desarrolla Alzheimer.
Para el estudio, los participantes se reunieron con enfermeras y médicos y tomaron pruebas a intervalos de 15 meses para medir la memoria, la función ejecutiva, las habilidades visuales y espaciales, los síntomas de demencia y el estado neurológico, psicológico y mental. En cada intervalo, un panel de examinadores realizó una nueva evaluación sobre el estatus cognitivo de los participantes.
Los hallazgos del estudio aparecen en la edición en línea del 25 de enero de la revista Neurology.
Alrededor del 88 por ciento de los participantes del estudio que desarrollaron deterioro cognitivo leve cada año siguieron sufriendo de la afección o avanzaron a demencia en toda regla. Los demás se revirtieron a la normalidad cuando fueron evaluados más tarde, pero se trató de casos marginales, apuntó Roberts.
La mayoría de los participantes tenían ancestros europeos, y los investigadores apuntaron que los hallazgos podrían ser distintos para otros grupos étnicos.
Thies apuntó que le sorprendió el alto porcentaje de personas que vivían en la comunidad con deterioro cognitivo que les causaba dificultades. "El problema es incluso más abarcador que la enfermedad de Alzheimer, y la importancia de hallar fármacos para el deterioro cognitivo es incluso más alta de lo que pensábamos", dijo.
Sentirse que uno está "chocheando" de vez en cuando, por ejemplo olvidar el nombre de un conocido, no significa que se sufra de deterioro cognitivo leve, explicó Roberts.
Se hace más significativo "si el individuo nota que sucede con más frecuencia, que afecta otros aspectos de su vida", apuntó. "Tienen problemas para balancear la chequera o para recordar los nombres de personas que conocen bien, como sus sobrinos o nietos, por ejemplo".
Reconocer si simplemente se sufre de falta de memoria o de una señal de advertencia del deterioro no siempre es fácil, dijo Thies.
Perder las llaves del coche un día es un evento trivial y normal, y la diferencia entre eso y "la primera vez en que se trata de un evento patológico es completamente indistinguible", planteó. "Hay un momento en que claramente se puede solapar".
20/5/17
Un estudio sugiere una relación entre la privación de sueño y el riesgo de Alzheimer [20-5-17]
Un estudio sugiere una relación entre la privación de sueño y el riesgo de Alzheimer
El cuerpo parece usar el tiempo de descanso del cerebro para eliminar sustancias relacionadas con la enfermedad, afirman investigadores
Un nuevo estudio muestra que los niveles de meta amiloidea, un subproducto de la actividad cerebral que se considera como marcador de la enfermedad de Alzheimer, normalmente aumentan de día y se reducen de noche.
Aunque el hallazgo es preliminar, podría sugerir una posible relación entre la privación de sueño y el riesgo de desarrollar la enfermedad que deteriora al cerebro, afirman investigadores.
"Hace tiempo sabemos que una privación significativa del sueño tiene efectos negativos sobre la función cognitiva [del cerebro] comparables con los de la intoxicación por alcohol", apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad de Washington el Dr. Stephen Duntley, profesor de neurología y director del Centro de Medicina del Sueño de la universidad. "Pero recientemente se ha hecho aparente que la interrupción y la privación de sueño prolongadas podrían realmente tener mucho que ver en los procesos patológicos que subyacen a las enfermedades. Esta conexión con la enfermedad de Alzheimer aún no se ha confirmado en humanos, pero podría ser muy importante".
Los hallazgos fueron publicados en una edición avanzada en línea de la próxima edición impresa de la revista Archives of Neurology.
Según los investigadores, los niveles de proteína beta amiloidea parecen fluctuar.
"En las personas sanas, los niveles de beta amiloidea se reducen a su punto más bajo unas seis horas tras el sueño, y vuelven a su punto más alto seis horas tras el máximo de vigilia", explicó en el comunicado de prensa el Dr. Randall Bateman, profesor asociado de neurología de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en San Luis.
"Observamos muchas conductas distintas, y las transiciones entre sueño y vigilia fueron los únicos fenómenos que se correlacionaron firmemente con el aumento y la reducción de la beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo", añadió.
Bateman y colegas también hallaron que este patrón era más prevalente en las personas saludables y jóvenes, y menos pronunciado en adultos mayores que sufrían de periodos de sueño más corto o con más interrupciones.
Sugirieron que el motivo de esto podría ser que la actividad baja del cerebro durante el sueño permite al cuerpo eliminar la beta amiloidea a través del líquido cefalorraquídeo.
Los niveles de beta amiloidea en los adultos mayores con Alzheimer parecen ser constantes, lo que sugiere una posible relación entre la falta de sueño y las probabilidades de una persona de desarrollar la enfermedad, según el equipo.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores dividieron a los participantes del estudio en tres grupos:
Usando punción lumbar, los investigadores monitorizaron los niveles de beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo de los participantes cada cuatro horas durante hasta 36 horas. En ese tiempo, también grabaron las actividades de los participantes y monitorizaron su actividad cerebral.
En el grupo con placas en el cerebro, los niveles de beta amiloidea permanecieron casi constantes. Sin embargo, en los otros dos grupos los niveles aumentaron y se redujeron con regularidad en ondas transversales (en forma de serpiente). Los puntos altos y bajos de este patrón eran mucho más obvios en los pacientes más jóvenes, y más planos en las personas mayores.
Aunque las actividades de los participantes no tuvieron un impacto sobre los cambios en los niveles de la beta amiloidea, los picos en su sueño y vigilia ocurrieron constantemente antes de los picos y descensos en los niveles de beta amiloidea.
Los autores del estudio dijeron que se necesita más investigación para explorar cómo los problemas de sueño en las personas jóvenes afectan la fluctuación normal en la beta amiloidea cefalorraquídea, y cómo los medios para regular el sueño podrían ayudar a mantener este patrón parecido a una onda.
"Sigue siendo especulativo, pero hay indicaciones interesantes de que un mejor sueño podría ser útil para reducir el riesgo de Alzheimer", concluyó Duntley. "Sabemos a partir de varios estudios que el ejercicio mejora el sueño, y la investigación también ha mostrado que el ejercicio se asocia con un menor riesgo de Alzheimer. Quizás el sueño sea un vínculo mediante el cual ese efecto ocurre".
El cuerpo parece usar el tiempo de descanso del cerebro para eliminar sustancias relacionadas con la enfermedad, afirman investigadores
Un nuevo estudio muestra que los niveles de meta amiloidea, un subproducto de la actividad cerebral que se considera como marcador de la enfermedad de Alzheimer, normalmente aumentan de día y se reducen de noche.
Aunque el hallazgo es preliminar, podría sugerir una posible relación entre la privación de sueño y el riesgo de desarrollar la enfermedad que deteriora al cerebro, afirman investigadores.
"Hace tiempo sabemos que una privación significativa del sueño tiene efectos negativos sobre la función cognitiva [del cerebro] comparables con los de la intoxicación por alcohol", apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad de Washington el Dr. Stephen Duntley, profesor de neurología y director del Centro de Medicina del Sueño de la universidad. "Pero recientemente se ha hecho aparente que la interrupción y la privación de sueño prolongadas podrían realmente tener mucho que ver en los procesos patológicos que subyacen a las enfermedades. Esta conexión con la enfermedad de Alzheimer aún no se ha confirmado en humanos, pero podría ser muy importante".
Los hallazgos fueron publicados en una edición avanzada en línea de la próxima edición impresa de la revista Archives of Neurology.
Según los investigadores, los niveles de proteína beta amiloidea parecen fluctuar.
"En las personas sanas, los niveles de beta amiloidea se reducen a su punto más bajo unas seis horas tras el sueño, y vuelven a su punto más alto seis horas tras el máximo de vigilia", explicó en el comunicado de prensa el Dr. Randall Bateman, profesor asociado de neurología de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en San Luis.
"Observamos muchas conductas distintas, y las transiciones entre sueño y vigilia fueron los únicos fenómenos que se correlacionaron firmemente con el aumento y la reducción de la beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo", añadió.
Bateman y colegas también hallaron que este patrón era más prevalente en las personas saludables y jóvenes, y menos pronunciado en adultos mayores que sufrían de periodos de sueño más corto o con más interrupciones.
Sugirieron que el motivo de esto podría ser que la actividad baja del cerebro durante el sueño permite al cuerpo eliminar la beta amiloidea a través del líquido cefalorraquídeo.
Los niveles de beta amiloidea en los adultos mayores con Alzheimer parecen ser constantes, lo que sugiere una posible relación entre la falta de sueño y las probabilidades de una persona de desarrollar la enfermedad, según el equipo.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores dividieron a los participantes del estudio en tres grupos:
- Personas a partir de los 60 que obtuvieron resultados positivos en pruebas para la presencia de placas de beta amiloidea en el cerebro.
- Personas a partir de los 60 que no tenían placas de beta amiloidea.
- Personas sanas entre los 18 y los 60 años de edad.
Usando punción lumbar, los investigadores monitorizaron los niveles de beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo de los participantes cada cuatro horas durante hasta 36 horas. En ese tiempo, también grabaron las actividades de los participantes y monitorizaron su actividad cerebral.
En el grupo con placas en el cerebro, los niveles de beta amiloidea permanecieron casi constantes. Sin embargo, en los otros dos grupos los niveles aumentaron y se redujeron con regularidad en ondas transversales (en forma de serpiente). Los puntos altos y bajos de este patrón eran mucho más obvios en los pacientes más jóvenes, y más planos en las personas mayores.
Aunque las actividades de los participantes no tuvieron un impacto sobre los cambios en los niveles de la beta amiloidea, los picos en su sueño y vigilia ocurrieron constantemente antes de los picos y descensos en los niveles de beta amiloidea.
Los autores del estudio dijeron que se necesita más investigación para explorar cómo los problemas de sueño en las personas jóvenes afectan la fluctuación normal en la beta amiloidea cefalorraquídea, y cómo los medios para regular el sueño podrían ayudar a mantener este patrón parecido a una onda.
"Sigue siendo especulativo, pero hay indicaciones interesantes de que un mejor sueño podría ser útil para reducir el riesgo de Alzheimer", concluyó Duntley. "Sabemos a partir de varios estudios que el ejercicio mejora el sueño, y la investigación también ha mostrado que el ejercicio se asocia con un menor riesgo de Alzheimer. Quizás el sueño sea un vínculo mediante el cual ese efecto ocurre".
18/5/17
¿Por qué la enfermedad de Alzheimer es más frecuente en mujeres?
¿Por qué la enfermedad de Alzheimer es más frecuente en mujeres?
Los científicos aún no tienen clara la razón, pero cada vez hay más estudios que buscan una respuesta.
muyinteresante.es
La enfermedad de Alzheimer es más frecuente en mujeres. Se ha especulado que es debido a nuestra esperanza de vida más larga, o bien al cambio hormonal en la menopausia. Si tan sencillo fuera, las mujeres estarían tratadas con terapia hormonal sustitutoria para prevenir esta demencia, pero no hay estudios que así lo apoyen y no es un tratamiento exento de efectos secundarios.
En Finlandia tienen unos registros magníficos de todas las enfermedades, y a los neurólogos esto nos ayuda mucho. Acaban de publicar un estudio en Neurology, sobre 8.195 mujeres finlandesas que tenían entre 47 y 56 años de edad y que tras 20 años de seguimiento, 227 mujeres fueron diagnosticadas de alzhéimer. No se demostró una correlación entre el uso de terapia hormonal y el riesgo de la enfermedad, Sólo las mujeres que habían tomado hormonas más de diez años se asociaban con un riesgo más reducido de desarrollar alzhéimer.
Estos resultados están en línea con el estudio del Condado de Cache, publicado también en Neurology en 2012, que detectó un riesgo menor de sufrir alzhéimer si el tratamiento hormonal comenzaba alrededor de la menopausia y se mantenía más de 10 años.
Personalmente, yo he experimentado cómo durante mis embarazos mi capacidad intelectual y de trabajo aumentaba, pero como mujer de ciencia, tendremos que esperar a saber más de esta cuestión. Mientras tanto, entrenar el cerebro, realizar actividades estimulantes y querer y ser querido, sigue siendo el tratamiento preventivo del deterioro cognitivo, más eficaz y sin efectos secundarios.
Los científicos aún no tienen clara la razón, pero cada vez hay más estudios que buscan una respuesta.
muyinteresante.es
La enfermedad de Alzheimer es más frecuente en mujeres. Se ha especulado que es debido a nuestra esperanza de vida más larga, o bien al cambio hormonal en la menopausia. Si tan sencillo fuera, las mujeres estarían tratadas con terapia hormonal sustitutoria para prevenir esta demencia, pero no hay estudios que así lo apoyen y no es un tratamiento exento de efectos secundarios.
En Finlandia tienen unos registros magníficos de todas las enfermedades, y a los neurólogos esto nos ayuda mucho. Acaban de publicar un estudio en Neurology, sobre 8.195 mujeres finlandesas que tenían entre 47 y 56 años de edad y que tras 20 años de seguimiento, 227 mujeres fueron diagnosticadas de alzhéimer. No se demostró una correlación entre el uso de terapia hormonal y el riesgo de la enfermedad, Sólo las mujeres que habían tomado hormonas más de diez años se asociaban con un riesgo más reducido de desarrollar alzhéimer.
Estos resultados están en línea con el estudio del Condado de Cache, publicado también en Neurology en 2012, que detectó un riesgo menor de sufrir alzhéimer si el tratamiento hormonal comenzaba alrededor de la menopausia y se mantenía más de 10 años.
Personalmente, yo he experimentado cómo durante mis embarazos mi capacidad intelectual y de trabajo aumentaba, pero como mujer de ciencia, tendremos que esperar a saber más de esta cuestión. Mientras tanto, entrenar el cerebro, realizar actividades estimulantes y querer y ser querido, sigue siendo el tratamiento preventivo del deterioro cognitivo, más eficaz y sin efectos secundarios.
18/3/17
Alzheimer y depresión se tratan demasiado tarde [18-3-17]
Alzheimer y depresión se tratan demasiado tarde
Abunda la idea de que es natural y no hay mucho que hacer
El solapamiento de síntomas de una demencia y de una depresión en personas mayores de 65 años induce a menudo a una confusión de efectos perversos: dejan de tratarse la depresión o los primeros síntomas del alzheimer, lo que empeora la funcionalidad del paciente y su calidad de vida. “Se puede hacer mucho más”, concluye el doctor Manel Sánchez, coordinador de la unidad de Psicogeriatría del hospital Sagrat Cor de Martorell.
En las jornadas sobre geriatría y asistencia primaria que acaba de organizar la entidad Germanes Hospitalàries, que agrupa a la mayoría de los centros de salud mental, se ha reclamado a la asistencia primaria una mayor sensibilización ante esta atención insuficiente. “El 15% de las personas mayores que sufren un episodio depresivo manifiesta síntomas que parecen una demencia depresiva, lo que provoca que se caiga en el error de diagnosticarlo como alzheimer, cuando solo con la administración de fármacos antidepresivos se eliminarían los síntomas”, explica el doctor Manel Sánchez.
Y al revés: una persona mayor que por primera vez tiene un estado de ánimo deprimido, que pierde interés por su entorno, parece tener una depresión, pero también puede estar dando pistas del inicio de un alzheimer u otra demencia. No identificar cada uno de los problemas “perjudica a los dos procesos. El retraso empeorará la situación siempre”, advierte el psiquiatra.
El alzheimer no tiene hoy un tratamiento curativo, “pero administrado al principio reduce el impacto de la demencia, permite al paciente mantener su funcionalidad más tiempo y contener los problemas de conducta”.
La confusión entre ambas enfermedades es muy frecuente en la asistencia primaria, que es el principal nivel asistencial para las personas con alguno o ambos problemas. “Es un diagnóstico complejo”, reconoce el psiquiatra, “que requiere utilizar más medios de los que ahora se suelen emplear, de pruebas de neuroimagen y analíticas a test neuropsicológicos y también apoyo de unidades especializadas”.
Pero también se denuncia cierto nihilismo tanto entre los profesionales como entre el entorno de los afectados que lleva a considerar que esto que le pasa ya es natural, que va con la edad, que hay poco tratamiento, que quizá no hay que ahondar. “Aunque se trate de enfermedades irreversibles, hay mucho que hacer y no hay que dar por quemadas las etapas, sino conocer mejor los recursos”, anima Sánchez. La atención, hoy por hoy, llega tarde. “Y tenemos que saber que esos síntomas no son normales, aunque sean muy frecuentes”.
5/3/17
Estudio demuestra que el colesterol alto está ligado con el Alzheimer [5-3-17]
Estudio demuestra que el colesterol alto está ligado con el Alzheimer
Según los investigadores, las personas con más de 224 miligramos por decilitros, registraban significativamente más placas seniles que aquellos con niveles bajos o normales de colesterol.
Las personas con altos niveles de colesterol pueden tener un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer, según un estudio realizado por investigadores japoneses y publicado hoy por la revista médica Neurology.
“Hemos encontrado que altos niveles de colesterol están significativamente relacionados con las placas seniles asociadas con la enfermedad de Alzheimer”, aseguró el doctor Kensuke Sasaki, de la Universidad Kyushu de Fukuoka.
El estudio examinó a 147 personas que fallecieron tras un prolongado periodo de observación de Alzheimer (entre 10 y 15 años), de los que 50, un 34 por ciento, habían sido diagnosticados con la enfermedad antes del fallecimiento.
Los investigadores buscaron indicios de placas seniles, acumulaciones de proteínas amiloides entre las células nerviosas, y de ovillos neurofibrilares, acumulaciones de otro tipo de proteína dentro de las células nerviosas, considerados ambos por los expertos como dos de los principales signos del Alzheimer.
De la muestra realizada, las personas con altos niveles de colesterol, es decir, más de 224 miligramos por decilitros, registraban significativamente más placas seniles que aquellos con niveles bajos o normales de colesterol.
Un total de 86 % de las personas con altos niveles de colesterol tenían estas placas seniles, frente a solo un 62 % con niveles bajos.
Sin embargo, los investigadores no han encontrado un vínculo respecto al otro de los indicios del Alzheimer, los ovillos neurofibrilares.
Sasaki también reveló que pruebas previas habían revelado que la resistencia a la insulina, un signo de diabetes, puede ser otro factor de riesgo para las placas seniles relacionadas con esta enfermedad.
“Nuestra investigación claramente marca que el alto nivel de colesterol puede contribuir directa o indirectamente a estas placas seniles”, destacó el investigador nipón.
Sin embargo, explicó que “las pruebas negativas de tratamiento con fármacos que reducen el colesterol en enfermos con Alzheimer demuestran que no hay una conexión simple entre rebajar el colesterol y prevenir la enfermedad”.
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