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26/10/17

Convulsiones que marcan toda una vida [26-10-17]

Convulsiones que marcan toda una vida

  • Se trata de una de las formas más grave de epilepsia en la infancia
  • En la mayoría de casos se debe a una mutación genética
  • España quiere participar en el primer ensayo de terapia genética con pacientes

Si usted es padre o madre imagine por un segundo que su hijo tiene ataques epilépticos constantes desde sus primeros meses de vida y que alguno de ellos puede durar incluso horas. ¿Cómo se siente ahora? Seguramente no lo sepa. Porque ni metiéndose en la piel de Alicia de Santos, informática de 35 años, residente en Madrid y madre de dos hijos, es factible comprender lo que es vivir en la vigilia permanente. Todo desde que Raúl, su primogénito (ahora de cuatro años), tuvo la primera crisis a los cuatro meses.

Más de un centenar de 'terremotos' han sacudido su pequeño cuerpo tras aquella primera vez. "El último duró dos horas", asevera su madre. Alicia recuerda que el 'debut' de la patología "llegó mientras le estaba bañando. Un brazo se le quedó como muerto. Le llevamos al hospital porque no nos pareció nada normal, pero mientras esperábamos en Urgencias se fue recuperando y nos dijeron que no tenía nada. A los ochos meses, y tras subirle la fiebre, tuvo su primer ataque. Sus brazos, sus piernas, se agitaban descontrolados. Estaba sola en casa. Mi marido es militar y por ese tiempo estaba destinado fuera de la capital. No sabía qué hacer. Llamé a la ambulancia y fuimos al hospital. Allí el neurólogo nos dijo que era epilepsia, pero que no sabían su causa. Todas las pruebas (electroencefalograma, resonancia magnética... ) eran normales", rememora Alicia.

Desde entonces dejó de dormir. "No podía. Estaba día y noche pendiente de él, con miedo, con ansiedad y angustia constantes de que le volviera a pasar". Alicia y Oscar García, su marido, han tardado dos años en saber que su primogénito Raúl (ahora tiene cuatro años) sufre Síndrome de Dravet, conocido también como epilepsia mioclónica severa de la infancia.

Se trata de una encefalopatía epiléptica cuyo principal síntoma son las crisis de larga duración y que no responden bien a los tratamientos farmacológicos actuales.

Cómo es la enfermedad


Julián Lara Herguedas, de la Unidad de Neuropediatría del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, aclara: "Hasta un 5% de los niños menores de tres años ha tenido una crisis convulsiva con la fiebre. La diferencia es que los niños con Dravet sufren crisis muy tempranas (antes de los siete meses) relacionadas con la fiebre o cambios de temperatura (un baño de agua caliente), frecuentes en poco espacio de tiempo y que, además, se prolongan durante 60 o 90 minutos".

Otras pistas que pueden hacer sospechar su existencia son: "las convulsiones que suelen empezar en una sola zona del cuerpo y posteriormente se generalizan", determina el experto de Puerta de Hierro.

Pero la enfermedad es mucho más. "Provoca retraso mental en el 75%, siendo severo en el 50%, problemas en el desarrollo cognitivo (fundamentalmente retraso en el habla y trastorno del lenguaje) así como psicomotores. Algunos, incluso, desarrollan cuadros de autismo con problemas de interacción social", agrega. Desafortunadamente, además, "existe un 15% de riesgo de mortalidad por muerte súbita o fallo multiorgánico debido a las convulsiones".

De momento, no tiene cura, aunque sí tratamiento, si se escogen los fármacos adecuados. "Una terapia idónea y precoz mejoraría su pronóstico neurocognitivo", insiste el neuropediatra Herguedas.

También se sabe ya que la causa, en la mayoría de los casos, se debe a la mutación de un gen (el SCNlA, que regula el canal del sodio]. Y en el 90% de los casos, la aparición de la mutación es de 'novo', es decir, ni el padre, ni la madre ni ningún familiar la padecen.

14 años en las 'tinieblas'

El testimonio de María Margarida Morgado, de Portugal y madre de tres hijos, no es muy diferente del de Alicia, salvo por su extrema gravedad. Su hija Inés, ahora de 18 años, padece como Raúl, esta patología rara. Dejó de caminar a los cuatro años y en tres ocasiones estuvo en coma, aunque su diagnóstico no llegó hasta los 14 años.

"La rutina diaria es muy difícil, aunque lo más complicado es la imprevisibilidad de la enfermedad. Hay que lidiar con la vida reducida a su carácter efímero. Se trata de una entrega total. Lo más difícil es ver convulsiones sin parar. Ver dejar de respirar, sin saber qué hacer", reconoce Margarida que apunta, que una de las labores más importantes es la "de ayudar a los hermanos de los pacientes. Siempre tienen preguntas y dudas. Hay que enseñarles a amar a su hermano enfermo y ayudarles a crecer felices a pesar de que la enfermedad está instalada en el hogar".

Como Inés o Raúl hay 400 españoles afectados. Se sospecha, no obstante, que su número podría ser mayor, dado que el síndrome fue descubierto en 1978, pero no ha sido hasta 2003 cuando se ha producido la llegada de un test genético que ayude a su correcto diagnóstico.

Hacia el diagnóstico precoz

Julián Isla, presidente de la Fundación Síndrome de Dravet España, lo confirma. "Nos están llegando adolescentes e incluso jóvenes que han vivido hasta 30 años sin poder poner nombre y apellidos a su enfermedad. Nuestra fundación está ofreciendo el test genético de forma gratuita a todos los países del mundo, porque lo más importante es tener un diagnóstico precoz, para evitar pruebas innecesarias y agresivas, mejorar el pronóstico de los pacientes, pero también, porque estos niños no pueden tomar ciertos fármacos epilépticos dado que empeoran sus crisis".

Miriam Aza, investigadora del Instituto de Genética Médica y Molecular (INGEMM) del Hospital Universitario La Paz de Madrid y la experta encargada de las pruebas genéticas, reconoce que "en el tiempo que llevamos trabajando (unos tres meses) no están llegando muestras de Chile, Argentina y algunos países europeos. Estamos haciendo un gran esfuerzo por entregar los resultados en el menor tiempo posible", aclara.

Su institución 'rompe' con los moldes tradicionales del concepto Fundación. "Estamos haciendo un gran esfuero esfuerzo internacional, en el que trabajamos codo con codo con Portugal, para encontrar una cura. Este es nuestro objetivo. Para ello nos apoyamos en las nuevas tecnologías. Se trata de unir personas y conocimientos. Queremos encontrar una solución al problema y para ello hay que hacer más accesible la información científica. Buscamos además a jóvenes con talento que quieran trabajar con nosotros, a la vez que estamos invirtiendo esfuerzos en la creación de unidades multidisciplinares en los hospitales nacionales. Ya hemos recibido proyectos de algunos centros", detalla su presidente.

La esperanza se llama terapia genética


Mientras que familias como la de Raúl e Inés batallan para superar el día a día y para que la comunidad (profesores, médicos...) conozcan la enfermedad, se está abriendo una puerta a la esperanza. Porque el ensayo clínico del "fármaco de terapia genética, desarrollado por la compañía Opko, ha dado buenos resultados en ratones y se espera que el estudio en humanos comience a finales de año que viene. Se trata de un estudio que se llevaría a cabo en EEUU y en Europa, en el que España tiene muchas posibilidades de participará a través del Hospital madrileño La Paz", determina la investigadora Aza.

A la espera de este 'sueño', y "pese a que con una enfermedad como ésta, aprendes el valor de lo verdaderamente importante. Luchamos cada minuto por conseguir que nuestro hijo sea feliz, independiente y con una vida digna", admite Alicia. Un esfuerzo que sin duda comparten Margarida y todas las familias que tienen un hijo con Síndrome de Dravet.
 

31/8/17

Epilepsia, mal que ataca en silencio [31-8-17]


Epilepsia, mal que ataca en silencio
 La epilepsia se sitúa como una enfermedad grave y frecuente que ataca a personas de distintas edades. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente se diagnostican unos 2,4 millones de casos de epilepsia, lo que la convierte en la causa neurológica de defunción más común.

Esta realidad la señala el Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, a propósito de que ayer se recordó el Día internacional de la lucha contra la epilepsia, enfermedad que se manifiesta con convulsiones fuertes.

Las cifras de la OMS indican que de los 50 millones de personas que padecen epilepsia en el mundo, solo el 70% de los casos responde al tratamiento, debido a que alrededor de las tres cuartas partes de las personas que viven en países de ingresos bajos y medianos no reciben el tratamiento que necesitan. Se estima, cita el informe, que la incidencia en países en desarrollo es de seis a diez casos por 1.000, mientras que en los países desarrollados la aparición de nuevos casos en la población general oscila entre 40 y 70 por 100.000.

El doctor Lorenzo Gámez, neurólogo del Instituto de Neurociencias, refiere que seis de cada diez personas padecen la epilepsia idiopática, es decir, aquella que no tiene una causa identificable; también existe la epilepsia secundaria o sintomática, o aquella que tiene causas conocidas como infecciones cerebrales como la meningitis y encefalitis, y otras.

30/5/17

Los factores que influyen en la pérdida de memoria de personas con epilepsia [30-5-17]

 
Los factores que influyen en la pérdida de memoria de personas con epilepsia

Cuatro estudios revelan los factores biológicos que influyen en esta enfermedad

Cuatro estudios presentados en la 69ª Reunión Anual de la Sociedad Americana de Epilepsia (AES, por sus siglas en inglés) revelan los factores biológicos que median en la disminución de la memoria en las personas con epilepsia, particularmente aquellos con convulsiones que afectan al lóbulo temporal.

La pérdida de neuronas del hipocampo, una región del cerebro que procesa y almacena los recuerdos, es una causa común de la epilepsia del lóbulo temporal. Las personas con epilepsia temporal causada por esclerosis del hipocampo (TLE-HS) tienen deteriorada la memoria y les resulta especialmente difícil recordar detalles de los eventos específicos en la vida cotidiana.

En el primer estudio, investigadores de la Universidad de São Paulo, en Brasil, informan de que los pacientes con TLE-HS presentan déficits de memoria dramáticos todos los días que no pueden ser detectados a través de pruebas neuropsicológicas tradicionales. Tomando nota de la falta de coherencia entre los resultados de las pruebas neuropsicológicas y las quejas de los pacientes de pérdida de memoria en la vida cotidiana, estos expertos se propusieron generar una imagen más realista del funcionamiento de la memoria en estos pacientes.

Comparando el rendimiento cognitivo en 30 personas con TLE-HS y 27 participantes sanos por edad y sexo, vieron que los pacientes con TLE-HS eran menos propensos a recordar los nombres de personas desconocidas, lugares donde almacenaron objetos personales o detalles de historias. Los pacientes con TLE-HS también tenían dificultades para orientarse en el tiempo y el espacio.

Los autores informan además que el rendimiento cognitivo fue significativamente menor en los pacientes con mal control de las crisis y los que toman múltiples medicamentos antiepilépticos. "Hemos encontrado que los pacientes con TLE-HS presentaban déficits en funciones de la memoria todos los días, incluyendo alteraciones significativas en las actividades diarias que no son evaluadas en una prueba neuropsicológica estándar", explica la autora principal de este trabajo, Kett Valente, profesora den el Laboratorio de Neurofisiología Clínica de la Escuela de Medicina de la Universidad de São Paulo.

"Estas deficiencias pueden hacer que sea difícil para los pacientes adaptarse socialmente y deben recibir una mayor atención en la evaluación neuropsicológica de los pacientes con problemas de memoria. La evaluación de la memoria cotidiana no pretende sustituir las pruebas neuropsicológicas tradicionales, pero añade información valiosa respecto a las quejas de memoria y guía la rehabilitación", añade.

En un segundo estudio, investigadores de la Universidad Federal de São Paulo, en Brasil, muestran que la reducción de la densidad celular en ciertas partes del hipocampo puede estar vinculada a déficits en la memoria a corto y largo plazo en ciertos pacientes con TLE-HS.

Estos científicos evaluaron la memoria y el lenguaje en 72 pacientes con TLE-HS que fueron sometidos a evaluación preoperatoria y, a continuación, examinaron muestras de tejido cerebral que se han eliminado del hipocampo durante la cirugía de la epilepsia. Hallaron que el rendimiento en todos los elementos de las pruebas neuropsicológicas era peor en los pacientes con degeneración en el lado derecho del hipocampo frente al lado izquierdo.

"A pesar del hecho de que la literatura describe una única correlación entre las pruebas de memoria verbal y las densidades de células del hipocampo en pacientes con esclerosis del hipocampo izquierdo, encontramos una correlación entre las densidades de células del hipocampo y el desempeño en las pruebas de memoria visual, incluyendo tanto la memoria inmediata como retardada", dicen los autores Sandra Mara Comper y Anaclara Prada Jardim, estudiantes en el laboratorio de la doctora Elza Marcia Yacubian, en la Universidad Federal de São Paulo.


Las redes corticales son un espejo de la memoria

Un tercer estudio encontró que las grandes redes de la función del cerebro se ven afectadas por las formas focales de epilepsia. Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Hospital General de México y el Centro Estatal de Salud Mental (CESAM) de Querétaro analizaron a pacientes con epilepsia del lóbulo temporal y participantes sanos, utilizando imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI) para monitorear la actividad cerebral en la corteza cerebral, mientras que los grupos completaron una actividad conocida como tarea de Sternberg, que evalúa la memoria de trabajo.

A continuación, se estudió la actividad cerebral junto con el rendimiento de los participantes en una evaluación neuropsicológica. Los grupos mostraron una actividad cerebral similar a pesar de la observación de que los pacientes con epilepsia requieren tiempos significativamente más largo para completar la tarea y en pacientes con epilepsia (pero no en los controles) había regiones específicas del cerebro que mostraron una relación directa entre el nivel de actividad y las medidas de rendimiento cognitivo del paciente.

"Nuestros resultados muestran que aunque los pacientes tienen relativamente pequeños déficits en la memoria de trabajo, la actividad de las redes corticales que sustentan esta función es predictiva de su rendimiento", resume el autor Vicente Camacho, un estudiante de un master en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Un cuarto trabajo encontró que una convulsión generalizada conduce a una disminución de la memoria a corto y largo plazo al interferir con vías de señalización claves en el cerebro. Es bien sabido que las convulsiones producen déficits de aprendizaje, memoria y comportamiento, y que desencadenan anormalmente alta actividad de dos vías de señalización en el cerebro: PI3K y mTOR, pero no está muy claro si la señalización anormal es la culpable de estos déficit.

Investigadores del Colegio de Medicina Baylor y de los Laboratorios de la Fundación Gordon y Mary Cain, en Estados Unidos, exploraron los efectos de la actividad convulsiva en la memoria a corto y largo plazo en un modelo de rata de la epilepsia. También probaron si los déficit de aprendizaje y memoria podrían ser corregidos utilizando medicamentos que calman las cascadas de señalización hiperactiva.

Estos expertos informan que la actividad de señalización se mantuvo alta tres horas después de una convulsión, pero volvió a los niveles normales dentro de las 24 horas. Las convulsiones indujeron déficits significativos en la memoria a corto y largo plazo. Los déficits de memoria pueden ser corregidos parcialmente mediante el fármaco wortmannin, que inhibe PI3K y mTOR.

"Se están realizando estudios para revelar cómo las crisis afectan a los distintos tipos de memoria y para explorar la señalización molecular asociada y alteraciones morfológicas", afirma la autora Angela Carter, investigadora en el laboratorio de la doctora Anne Anderson, en el Colegio Baylor de Medicina.
 

30/4/17

Muerte súbita en epilepsia, ¿qué dice la guía más actual sobre este tema?

Muerte súbita en epilepsia, ¿qué dice la guía más actual sobre este tema?

La muerte súbita en epilepsia afecta a uno de cada mil adultos con este mal. El factor de riesgo más establecido es la ocurrencia de crisis generalizadas tónico-clónicas.

2ti.es

La Asociación Americana de Neurología (AAN) ha aprovechado su reunión anual para lanzar una guía, junto a la Sociedad Americana de Epilepsia, sobre la muerte súbita en epilepsia, un fenómeno que, según como se mire es poco común, o no tanto.

La AAN califica en un comunicado de prensa de infrecuente el fallecimiento por muerte súbita e inesperada en epilepsia, un fenómeno conocido por sus siglas en inglés como SUDEP. A la par, hace énfasis en que los profesionales que atienden a personas con epilepsia les comuniquen de forma objetiva, y sin crear alarmas innecesarias, el riesgo muerte súbita.

Para elaborar la guía se tuvo en cuenta buena parte de los estudios realizados hasta el momento sobre el tema. Contiene datos sobre incidencia, factores de riesgo y la información importante que los profesionales deben comunicar a las personas con epilepsia.

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¿Qué es la muerte súbita e inesperada en epilepsia?


Es el fallecimiento que ocurre sin que se identifiquen causas físicas que justifiquen ese evento. Sucede de forma inesperada, no traumática y en un porcentaje importante de las víctimas (entre un tercio y la mitad) tiene lugar durante el sueño.


¿A cuántas personas afecta la muerte súbita en epilepsia?

Según la guía de la AAN, la muerte súbita afecta a 1 de cada 4500 niños con epilepsia cada año. La edad aumenta el riesgo de ocurrencia de SUDEP y entre los adultos epilépticos 1.2 de cada mil fallece cada año bajo esta circunstancia.


¿Cuáles son los factores que incrementan el riesgo?

Hasta el momento, según la AAN, la ocurrencia de crisis generalizadas tónico-clónicas es el factor de riesgo que cuenta con más evidencia científica. Este tipo de crisis es la que cursa con pérdida de conciencia y movimientos rítmicos en todo el cuerpo.

Las personas que experimentan este tipo de crisis 3 o más veces por año son hasta 15 veces más propensos a una muerte súbita e inesperada que aquellas que tienen crisis tónico-clónicas con menor frecuencia. Entre estos últimos, la incidencia de SUDEP llega a ser de 18 personas cada mil por año.


¿Se puede prevenir la muerte súbita?

Se sabe tan poco sobre este fenómeno que hablar de prevención puede ser muy optimista. Aunque la guía hace énfasis en que mantener el control sobre las crisis ha demostrado disminuir el riesgo de que ocurra una muerte súbita en personas con epilepsia.

Es importante que los afectados por epilepsia tomen sus medicamentos a tiempo, no omitan ninguna toma y aprendan a manejar los desencadenantes de sus convulsiones. Tratamientos como la cirugía pueden ayudar a conseguir el gran objetivo de vivir libre de crisis.

Es importante hacer notar, cuando se habla del riesgo de muerte súbita, que 4499 niños de 4500 no serán afectados por SUDEP y entre los adultos, 999 de 1000 tampoco serán víctimas de una muerte súbita e inexplicable ¿Poco frecuente o no? Lo dicho, según como se mire.