28/2/17
Dormir más durante el fin de semana reduce el riesgo de diabetes [28-2-17]
Dormir más durante el fin de semana reduce el riesgo de diabetes
El estudio se ha llevado a cabo alternando la privación de horas de sueño con largas sesiones.
A todos nos gusta dormir, aunque a algunos más que a otros, está claro. Ahora, un nuevo estudio ha puesto sobre la mesa la evidencia de que el sueño prolongado durante el fin de semana puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir diabetes. La investigación ha sido llevada a cabo por científicos de la Universidad de Chicago (EE.UU.).
Que nos falten una o dos horas entre semana y que recuperemos esas horas de sueño durante el fin de semana no es un patrón de sueño inusual en la sociedad actual; algo así como, “ponernos al día de las horas de sueño” aprovechando que el sábado y el domingo podemos dormir a pierna suelta. Pues bien, el estudio de la Universidad de Chicago ha reconocido que estas horas extras del fin de semana tienen importantes implicaciones para cualquier persona que pudiera estar al borde de la diabetes.
La diabetes es una enfermedad compleja. Anteriores estudios, como el publicado en la revista Diabetes Care, ya pusieron de manifiesto que dormir entre 7 y 8 horas diarias reducía el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 y que dormir menos de estas horas estaba asociado a un aumento significativo del riesgo.
En el presente estudio, los expertos alteraron los horarios de sueño de 19 voluntarios varones sanos. Primero, pudieron dormir durante 8,5 horas durante 4 noches. Luego, solo pudieron dormir 4,5 horas durante las siguientes 4 noches. A continuación, para las dos siguientes noches, los voluntarios pudieron dormir todo lo que desearan: la media fue de 9,7 horas por noche. El control de la insulina fue el factor común de todas las sesiones del experimento.
Los resultados de este predictor del riesgo de diabetes (insulina) revelaron que tras las primeras cuatro noches de privación de sueño, la sensibilidad a la insulina se redujo un 23% y su riesgo de diabetes aumentó un 16%. Sin embargo, tras las dos noches de sueño prolongado, ambos parámetros volvieron a la normalidad.
“La respuesta metabólica a este sueño adicional fue muy interesante y alentadora. Esto demuestra que los jóvenes, personas sanas que esporádicamente no logran dormir lo suficiente durante la semana de trabajo pueden reducir su riesgo de diabetes si se ponen al día con el sueño durante el fin de semana”, explica, Esdras Tasali, líder del estudio.
26/2/17
Tomar paracetamol o ibuprofeno durante el embarazo aumenta el riesgo de asma del hijo [26-2-17]
Tomar paracetamol o ibuprofeno durante el embarazo aumenta el riesgo de asma del hijo
Los niños cuyas madres tomaron paracetamol en la gestación tienen mayor riesgo de asma al alcanzar la edad de 3 y 7 años
En torno a un 5-12% de los niños de nuestro país padecen asma, enfermedad caracterizada por la dificultad recurrente para respirar y que se acompaña de síntomas como la falta de aliento, las sibilancias, la opresión en el pecho y la tos. Una enfermedad crónica cuyo riesgo de desarrollo se inicia ya desde el mismo momento de la concepción. De hecho, la exposición a la contaminación del tráfico durante el embarazo incrementa el riesgo del futuro hijo de padecer asma. Y asimismo, como muestra un estudio dirigido por investigadores del Instituto Noruego de Salud Pública en Oslo (Noruega), tomar paracetamol durante la gestación también se asocia a un mayor riesgo de que el neonato desarrolle la enfermedad.
Como explica Maria C. Magnus, directora de esta investigación publicada en la revista «International Journal of Epidemiology», «dado que el paracetamol es el analgésico más comúnmente utilizado por las mujeres embarazadas y los niños, el descubrimiento de sus potenciales efectos adversos es de gran importancia para la salud pública».
Niños en riesgo
Para llevar a cabo el estudio, los autores evaluaron la posible relación entre la toma de paracetamol durante la gestación y el riesgo de asma del futuro hijo a partir de los datos de cerca de 114.500 niños incluidos en el Estudio de Cohortes de Madres y Niños Noruegos. Cumplidos los 3 años, el 5,7% de los niños ya habían sido diagnosticados de asma, enfermedad que padecía un 5,1% de los menores al alcanzar los 7 años de edad.
Los resultados mostraron que la exposición al paracetamol durante el embarazo supone un mayor riesgo de que el hijo desarrolle asma, muy especialmente al haber cumplido la edad de 3 años.
Asimismo, los investigadores realizaron un segundo análisis para evaluar la posible relación entre la exposición prenatal al ibuprofeno y el riesgo de asma del neonato. Y de la misma manera, se observó un incremento del riesgo de desarrollar la enfermedad, pero solo a la edad de 3 años –que no cuando el niño alcanzaba los 7 años.
El fármaco, no la enfermedad
Pero este incremento del riesgo de asma, ¿no podría explicarse realmente por la enfermedad para la cual se está tomando la medicación? No. Como indican los autores, «las tres situaciones más comunes por las que las mujeres embarazadas toman paracetamol son la presencia de fiebre, de dolor o de gripe. Sin embargo, los resultados demuestran que el aumento del riesgo de asma no se debe a la condición por la que la persona está tomando el paracetamol. De hecho, el incremento es similar con independencia de que se use para la fiebre, el dolor o la gripe».
Es más; el estudio también muestra que el consumo de paracetamol por el padre o por la madre fuera del embarazo no conlleva una mayor probabilidad de que el futuro hijo desarrolle asma. Es decir, las posibles enfermedades subyacentes o los estilos de vida de los padres durante la concepción o la gestación no influyen en el riesgo de asma de sus descendientes.
Sea como fuere, concluyen los autores, «los resultados de nuestro estudio no justifican un cambio en las actuales recomendaciones sobre el uso de paracetamol en las mujeres embarazadas».
25/2/17
Las claves del autismo [25-2-17]
Las claves del autismo
El autismo es un misterio. Un trastorno neurológico incurable que aparece en la infancia y que limita de una manera muy importante la comunicación y las interacciones sociales del afectado. Hay un rango amplio de síntomas, desde los más extremos a los más leves, pero tienen poco ver con los 'superpoderes' que les asignan a veces en el cine: el autismo es en realidad una incapacidad grave, y cada vez se diagnostica con más frecuencia (hasta en un 1% de los niños estadounidenses, por ejemplo).
El gran enigma de este trastorno es la causa. El principal motivo seguramente es que no hay una sola. Se sabe que los factores genéticos influyen, y algunos expertos los culpan de hasta un 90% del riesgo a padecer autismo. Otros dejan esta cifra en alrededor del 40%. Lo que no está tan claro es qué genes están implicados (parece que son muchos: la lista provisional de sospechosos era hasta hace poco de más de 60) y si los cambios necesarios en estos genes se heredan de los padres o se adquieren de forma espontánea. El hecho de que la mayoría de casos aparezcan en familias sin otros afectados va a favor de esta última opción.
Otros factores responsables menos frecuentes serían los relacionados con el ambiente. En este apartado sólo se ha demostrado que algunas sustancias químicas que inducen malformaciones en el feto también pueden provocar autismo. Aparte de esto, hemos visto en las últimas décadas todo tipo de teorías peregrinas que intentaban buscar otros culpables, desde el mercurio a la lluvia. Alguna de las mas famosas y absurdas son el concepto de la 'madre-nevera' (la culpa era de las madres que no daban suficiente afecto a sus hijos) y el gran escándalo de las vacunas que se inventó Andrew Wakefield.
Hoy se publican una serie de resultados que arrojan un poco de luz sobre el tema y subrayan la importancia de los genes en esta enfermedad. Por un lado, tres artículos de la revista 'Neuron', apoyan la idea de que el autismo lo pueden causar mutaciones espontáneas, no heredadas. Se han analizado un gran número de variantes genéticas en el ADN de pacientes, así como de sus padres y hermanos sanos, y el resultado confirma lo que decíamos al principio: cada caso es un mundo. En estos estudios se han encontrado más de cien genes que, si están mutados, podrían en principio predisponer al autismo (de hecho, una sola de estas mutaciones podría ser suficiente para desencadenar el problema). La mayoría parecen estar implicados en la formación de las sinapsis (los puntos de comunicación entre neuronas) y la movilidad de las propias neuronas.
Y los científicos dicen que sólo han encontrado la punta del iceberg: han identificado un buen número de zonas del genoma donde seguramente hay escondidos más de estos genes. En concreto, una región del cromosoma 7 llamada 7q11.23 parece tener una relevancia especial. En autistas, este material genético está a menudo duplicado varias veces, mientras que hay menos copias de lo normal en personas que sufren el síndrome de Williams (que sería casi opuesto al autismo: un exceso de sociabilidad y empatía). Así pues, empieza a emerger la imagen de una compleja red de genes interrelacionados que, si se desequilibra mínimamente, puede empujar el cerebro hacia un callejón sin salida. Estos estudios explicarían también porqué el autismo es hasta cuatro veces mas frecuente en hombres: por motivos aún no muy claros, esta red sería mucho más 'resistente' en las mujeres.
Por otro lado, un artículo publicado en la revista 'Science Translational Medicine' va un paso más allá y estudia la relación entre las proteínas que fabrican 26 de los genes sospechosos de estar implicados en el autismo. Lo han llamado el 'interactoma' del autismo (si un genoma es un conjunto de genes, un interactoma sería un grupo de interacciones entre proteínas). Otra vez el resultado es una trama con cientos de relaciones cruzadas entre las 26 proteínas estudiadas y muchas otras que se fabrican en la célula. Este estudio también contribuye a identificar más posibles culpables y zonas 'calientes' del genoma.
¿Qué nos dice todo esto? Que el autismo es una condición muy compleja. Que la regulación de nuestro cerebro es exquisitamente enrevesada. Nada nuevo, a grandes rasgos, pero sí que es un avance importante en lo que se refiere a entender las bases moleculares de este trastorno. ¿Nos acerca esto a encontrar una forma de prevenirlo o curarlo? Un poco, pero estos son realmente los primeros pasos de un camino que se prevé bastante largo.
El autismo es un misterio. Un trastorno neurológico incurable que aparece en la infancia y que limita de una manera muy importante la comunicación y las interacciones sociales del afectado. Hay un rango amplio de síntomas, desde los más extremos a los más leves, pero tienen poco ver con los 'superpoderes' que les asignan a veces en el cine: el autismo es en realidad una incapacidad grave, y cada vez se diagnostica con más frecuencia (hasta en un 1% de los niños estadounidenses, por ejemplo).
El gran enigma de este trastorno es la causa. El principal motivo seguramente es que no hay una sola. Se sabe que los factores genéticos influyen, y algunos expertos los culpan de hasta un 90% del riesgo a padecer autismo. Otros dejan esta cifra en alrededor del 40%. Lo que no está tan claro es qué genes están implicados (parece que son muchos: la lista provisional de sospechosos era hasta hace poco de más de 60) y si los cambios necesarios en estos genes se heredan de los padres o se adquieren de forma espontánea. El hecho de que la mayoría de casos aparezcan en familias sin otros afectados va a favor de esta última opción.
Otros factores responsables menos frecuentes serían los relacionados con el ambiente. En este apartado sólo se ha demostrado que algunas sustancias químicas que inducen malformaciones en el feto también pueden provocar autismo. Aparte de esto, hemos visto en las últimas décadas todo tipo de teorías peregrinas que intentaban buscar otros culpables, desde el mercurio a la lluvia. Alguna de las mas famosas y absurdas son el concepto de la 'madre-nevera' (la culpa era de las madres que no daban suficiente afecto a sus hijos) y el gran escándalo de las vacunas que se inventó Andrew Wakefield.
Hoy se publican una serie de resultados que arrojan un poco de luz sobre el tema y subrayan la importancia de los genes en esta enfermedad. Por un lado, tres artículos de la revista 'Neuron', apoyan la idea de que el autismo lo pueden causar mutaciones espontáneas, no heredadas. Se han analizado un gran número de variantes genéticas en el ADN de pacientes, así como de sus padres y hermanos sanos, y el resultado confirma lo que decíamos al principio: cada caso es un mundo. En estos estudios se han encontrado más de cien genes que, si están mutados, podrían en principio predisponer al autismo (de hecho, una sola de estas mutaciones podría ser suficiente para desencadenar el problema). La mayoría parecen estar implicados en la formación de las sinapsis (los puntos de comunicación entre neuronas) y la movilidad de las propias neuronas.
Y los científicos dicen que sólo han encontrado la punta del iceberg: han identificado un buen número de zonas del genoma donde seguramente hay escondidos más de estos genes. En concreto, una región del cromosoma 7 llamada 7q11.23 parece tener una relevancia especial. En autistas, este material genético está a menudo duplicado varias veces, mientras que hay menos copias de lo normal en personas que sufren el síndrome de Williams (que sería casi opuesto al autismo: un exceso de sociabilidad y empatía). Así pues, empieza a emerger la imagen de una compleja red de genes interrelacionados que, si se desequilibra mínimamente, puede empujar el cerebro hacia un callejón sin salida. Estos estudios explicarían también porqué el autismo es hasta cuatro veces mas frecuente en hombres: por motivos aún no muy claros, esta red sería mucho más 'resistente' en las mujeres.
Por otro lado, un artículo publicado en la revista 'Science Translational Medicine' va un paso más allá y estudia la relación entre las proteínas que fabrican 26 de los genes sospechosos de estar implicados en el autismo. Lo han llamado el 'interactoma' del autismo (si un genoma es un conjunto de genes, un interactoma sería un grupo de interacciones entre proteínas). Otra vez el resultado es una trama con cientos de relaciones cruzadas entre las 26 proteínas estudiadas y muchas otras que se fabrican en la célula. Este estudio también contribuye a identificar más posibles culpables y zonas 'calientes' del genoma.
¿Qué nos dice todo esto? Que el autismo es una condición muy compleja. Que la regulación de nuestro cerebro es exquisitamente enrevesada. Nada nuevo, a grandes rasgos, pero sí que es un avance importante en lo que se refiere a entender las bases moleculares de este trastorno. ¿Nos acerca esto a encontrar una forma de prevenirlo o curarlo? Un poco, pero estos son realmente los primeros pasos de un camino que se prevé bastante largo.
24/2/17
Claves para mejorar tu relación de pareja [24-2-17]
Claves para mejorar tu relación de pareja
¿Te has preguntado por qué fracasan muchas relaciones mientras otras parecen haber sellado su amor de por vida? ¿Hay algún secreto que debamos conocer para alcanzar la felicidad conyugal? La psicopedagoga Arantxa Coca, autora del libro Así eres, así amas (Esfera de los libros) nos da las claves para encontrar pareja y, mejor aún, saber conservarla cuando ya la tienes.
Según la experta, hay una diversidad de factores que influyen en una relación amorosa, pero sobre todo se pueden señalar tres que, dependiendo de cómo lidiemos con la situación, van a determinar su éxito o fracaso:
- Pasar de ser una pareja de amantes a una pareja de buenos amigos. Traduciendo, se fue la pasión (ya no hay sexo porque no hay ganas de tenerlo), pero ¡se quieren muchísimo! ¿Y cuándo pasaron de ser de un tipo de pareja a otro? Ni ellos lo saben... Pero sucede mucho cuando el proyecto de pareja da paso al de familia (o sea, vienen los hijos) y en parejas que iniciaron la relación muy de jovencitos (novios desde la adolescencia y ahora ya tienen treinta).
- La mochila del otro pesó demasiado y aplastó el amor. Que tu pareja tiene hijos, un ex insoportable o una familia algo "pesada" ya lo sabías y lo aceptaste, pero lo que no sabías era lo que eso significaba en el día a día de una convivencia... Muchas parejas debilitan su amor por las discusiones que estos factores "externos" a ellas provocan y por mucho que se esfuerzan para que no les afecte al final se ven superadas por ellos.
- Las expectativas de lo que se espera de la relación son muy diferentes. Se aman, pero es muy difícil convivir juntos. ¡Pero aún lo es más estar separados! Entonces deciden volver a estar juntos. ¡Pero la convivencia sigue siendo horrorosa! Entonces se separan otra vez. Pero te echo de menos y no lo supero... Y vuelven otra vez y... Luego es un misterio: o han aprendido algo (a aguantarse) y duran, o hay ruptura (generalmente muy traumática).
Los tres motivos tienen algo en común, dice la experta: probablemente podrían haberse evitado si las parejas hubieran aprendido a mejorar su comunicación, a ajustarla según sus estilos y a usarla correctamente.
- ¿Se trata entonces de una cuestión de compatibilidad-incompatibilidad de caracteres, como dice la canción de Sabina?
(Risas) ¡Es que Sabina es un genio! Pues sí, pero hay que concretar. ¿Cuál es la manifestación más clara del carácter? El uso del lenguaje o la manera como un individuo se explica e intenta hacerse entender de forma espontánea. Porque dos personas que no sepan explicar su amor, necesidades, miedos e ilusiones pueden llegar a tener un diálogo para besugos (eufemismo de bronca); aunque sus necesidades, miedos e ilusiones sean diferentes en cada uno. Así que hay que conocer el propio carácter y el carácter que tiene el otro y hacer un esfuerzo para entenderse. Y de eso trata justamente trata mi libro: de conocerse, conocer al otro y buscar vías de acercamiento en maneras de ser, pensar y hacer diferentes.
- Por tanto, el problema viene derivado de la manera en la que nos comportamos y nos comunicamos con nuestra pareja. ¿A amar se aprende? ¿Cómo?
Amar a una persona sale, salta, se te escapa del control, es una emoción que se mueve sola. Amar no se aprende, se aprende a expresarlo, a pedirlo, a darlo bien y a saberlo plasmar en cada gesto en forma de otros valores que deben acompañarlo sí o sí en una relación de pareja: respeto, sacrificio, humildad, sencillez, honestidad, autenticidad, sentido del humor y libertad.
- ¿Cómo influye nuestra personalidad en nuestras relaciones de pareja?
La personalidad es el individuo mismo, por tanto, influye en todo: puede enriquecer o para empobrecer una relación. Conocerse (atreverse a hacerlo) es el primer paso para sacar el máximo provecho a las características que cada uno tiene y para que sume y no reste en cualquier tipo de relación, más en la de pareja.
- ¿Hay algún secreto para mantener relaciones sanas y felices con nuestras parejas? ¿Se puede evitar una ruptura?
¡Sí! Hacer lo que aconsejo en el libro: ámate (cuida tu autoestima), observa cómo te comportas cuando vives con alguien, reflexiona qué necesitas de la vida y de una pareja, observa cómo lo pides o lo expresas, observa cómo quieres controlar la relación y no dejes de desear a tu pareja (o sea que practica sexo con ella, y no sólo de vez de en cuando...).
23/2/17
Las radiografías podrían no detectar la artritis de cadera, encuentra un estudio [23-2-17]
Las radiografías podrían no detectar la artritis de cadera, encuentra un estudio
En las personas con dolor de cadera, los investigadores encontraron el problema de los huesos en menos de una cuarta parte de las imágenes
Las radiografías no detectan la artritis de cadera en muchos pacientes, lo que resulta en un retraso en el diagnóstico y el tratamiento, informan unos investigadores.
Los investigadores observaron información de casi 4,500 estadounidenses que participaron en dos estudios sobre la artritis. En un estudio, apenas un 16 por ciento de los pacientes tuvieron evidencia de osteoartritis de la cadera en una radiografía, y apenas el 21 por ciento de los que tenían evidencia radiográfica sufrían de dolor de la cadera.
En el otro estudio, las tasas fueron del 9 y del 24 por ciento, respectivamente, según los hallazgos reportados en una edición reciente de la revista BMJ.
"La mayoría de los sujetos mayores con una alta sospecha de osteoartritis clínica de la cadera no tenían osteoartritis radiográfica de la cadera, lo que sugiere que muchas personas mayores con osteoartritis de la cadera quizá se pasen por alto si quienes realizan el diagnóstico confiaron en las radiografías para determinar si el dolor de cadera se debía a una osteoartritis", señaló el autor para correspondencia del estudio, el Dr. Chan Kim.
Kim es profesor de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.
Un diagnóstico obviado o retrasado de artritis de la cadera puede tener graves consecuencias. Hasta el 10 por ciento de los pacientes de artritis de la cadera no hacen suficiente ejercicio, y tienen un riesgo más elevado de enfermedad cardiaca y pulmonar, obesidad, diabetes y caídas, señalaron los investigadores.
"Dados estos hallazgos, los pacientes con sospecha de OA [osteoartritis] deben ser tratados independientemente de la confirmación mediante radiografía", planteó Kim en un comunicado de prensa de la universidad.
La artritis de cadera es un importante problema de salud que provoca dolor e incapacidad. Cada año, en Estados Unidos se realizan más de 330,000 reemplazos de cadera, según los investigadores.
22/2/17
Neumonía, una afección mortal respiratoria [22-2-17]
Neumonía, una afección mortal respiratoria
La neumonía neumocócica es la cuarta causa de muerte a escala mundial por infecciones respiratorias inferiores. Esta enfermedad afecta más a niños menores de cinco años y adultos mayores. Una forma de prevención es la vacuna contra la enfermedad. Conoce más sobre este padecimiento.
La neumonía es una infección respiratoria potencialmente mortal y una de las principales causas de muerte en el mundo. Es la presentación clínica más común de la enfermedad neumocócica en adultos y la principal causa de muerte en niños menores de cinco años. La neumonía se caracteriza por la inflamación de los pulmones, lo cual causa que los sacos de aire se llenen de líquido o pus, pudiendo causar tos, fiebre, escalofríos y dificultad para respirar, entre otros síntomas.
De este padecimiento se han descrito 90 variedades y cada una enferma de manera diferente. Estas van desde muy leves como una otitis, sinusitis, neumonía no complicada hasta enfermedades muy severas que pueden llegar a ser mortales, como la meningitis, esta en el caso de los niños.
Este padecimiento es causado principalmente por bacterias, virus y hongos. La causa bacteriana más común de neumonía es Streptococcus pneumoniae, también conocida como neumococo. Asimismo, puede ser causada por virus respiratorios, que incluyen la gripe A y B, adenovirus, virus sincitial respiratorio (RSV) y parainfluenza.
Transmisión
Los individuos que portan virus causantes de neumonía o la bacteria S. pneumoniae, en la nariz y garganta (nasofaringe) pueden potencialmente infectar a otros por medio de partículas en el aire, por ejemplo, con estornudos o tos. Vale la pena señalar que no todos los individuos que portan la bacteria llegan a enfermarse.
21/2/17
Alertan sobre dolores en articulaciones [21-2-17]
Alertan sobre dolores en articulaciones
Los dolores en articulaciones podrían tratarse de reumatismo infantil
Padres de familia y maestros deben de estar alertas ante el dolor en articulaciones de los niños, aconsejó el reumatólogo pediatra, Gabriel Vega Cornejo, pues señala que podría tratarse de reumatismo infantil.
El médico del Hospital General de Occidente (HGO), dijo que los primeros síntomas del reumatismo infantil son la presencia de artritis, que se presenta como articulaciones rojas, calientes e inflamadas.
El paciente también “puede presentar fiebre sin que tenga un padecimiento infeccioso, cansancio, debilidad, pérdida de peso y en muchos otros casos manifestaciones en la piel”.
Recomendó no pasar por alto los síntomas, ya que podría tratarse de artritis, la cual está ligada a otras enfermedades como leucemia o algunos otros tipos de cáncer.
Muchas veces “los papás se limitan a decir que es dolor por crecimiento”, sin embargo, se puede tratar de artritis, dijo.
Si los niños presentan dolor en las articulaciones con inflamación, fiebre y deterioro de su estado anímico, deben acudir con el pediatra para que haga una valoración, señaló.
Si la enfermedad está controlada, el menor puede realizar todas sus actividades de manera normal a nivel escolar, sin embargo si el paciente que presenta artritis no debe practicar deporte hasta que se controle la enfermedad.
Hay ciertos padecimientos que pueden identificarse como disparadores de enfermedades autoinmunes, ello desemboca en artritis reumatoide, manifestó el médico.
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