6/2/17

Mitos sobre el invierno y los resfriados

Mitos sobre el invierno y los resfriados

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Salir a la calle con el pelo mojado no aumenta el riesgo de constiparse. Ni siquiera olvidarse la chaqueta en casa en pleno invierno te hace más vulnerable a pillar un catarro. Para resfriarse solo se debe cumplir un requisito: exponerse al virus que lo causa. Y aunque no está de más llevar un gorro en los días más fríos del invierno, también se equivocan los que aseguran que por la cabeza perdemos más calor que por el resto de zonas corporales.

Lo que sí es cierto es que, una vez resfriados, ingerir un caldo de pollo y verduras nos sienta bien, tal y como comprobaron investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska. Según sus estudios, esta sopa reduce la inflamación que hay detrás de algunos síntomas del resfriado como la congestión nasal.

En cuanto a la gripe, sí es cierto que el frío hace que sea más contagiosa. El virólogo Peter Palese, de la Escuela de Medicina de la Universidad Monte Sinaí (Nueva York), ha comprobado que las temperaturas bajas y el descenso de la humedad ambiental fortalecen a este virus. Concretamente, los mayores índices de contagio se producen a una temperatura de 5ºC. Y cuando el mercurio asciende por encima de 30ºC, la transmisión del virus de la gripe es inexistente.

¿Por qué tosemos?

¿Por qué tosemos?

¿Qué función tiene?


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Aunque nos moleste, este acto reflejo es de gran utilidad para el organismo. Habría que preocuparse si no tosiéramos. ¿Qué función tiene?

Se trata de un ejercicio de higiene que lleva a cabo el organismo para limpiar las vías respiratorias mediante una maniobra brusca. Cuando la mucosa existente en los bronquios, tráquea o laringe se estimula, ya sea por sequedad, frío o por alguna sustancia química, se produce el reflejo de la tos.

Este reflejo lo activan ciertos receptores, que se encuentran en diferentes zonas del cuerpo. Los oídos, senos, esófago, abdomen, revestimientos del corazón y pulmones disponen de ellos, aunque donde más se concentran es en la garganta y en las ramificaciones de las vías respiratorias. Cuando se alteran por algún motivo, tosemos.

Gracias a esta maniobra expulsamos todo lo que “sobra”, por así decirlo, en nuestras vías respiratorias, por ello cuando nos atragantamos o estamos enfermos con mucha congestión, toser es muy recomendable. Aunque existen varios tipos de tos y no todas son beneficiosas. La conocida como tos seca no es para nada saludable, ya que no expulsa nada (no produce expectoración) y lo que hace es irritar la faringe creando un bucle de tos por irritación y viceversa.

Para evitar este tipo de tos se recomienda beber agua regularmente, huir de ambientes cargados donde haya humo y mantener la humedad en las habitaciones en torno al 40%. Otra forma dañina es la conocida como tos crónica o aguda, cuando dura más de tres semanas. Tanta duración irrita demasiado la garganta y la laringe y puede tener complicaciones más serias, e incluso ser síntoma de alguna enfermedad latente. Existe también otro tipo de tos, la psicógena, en la que el problema no es fisiológico, sino psíquico. Cuando aparece es, esencialmente, por nervios, como por ejemplo toser antes de hablar.

Cuando estamos enfermos acabamos hartos de la tos, pero en realidad, es un mecanismo de defensa más que tenemos, otra forma de eliminar toxinas. Por lo tanto, la tos, en su justa medida, es buena. Pero por si se descontrola, la ciencia siempre tiene un remedio, en este caso la codeína o el dextrometorfano. Dos compuestos que inhiben el reflejo de la tos, produciéndonos alivio.

5/2/17

¿Por qué se nos cae el pelo? [5-2-17]


¿Por qué se nos cae el pelo?

La caída del cabello es uno de los problemas que más preocupan tanto a hombres como mujeres. Te contamos por qué sucede esto y cómo puedes evitarlo.


En nuestra cabeza hay miles de pelos que, al igual que toda la materia orgánica, tienen su ciclo vital característico. Y es que un pelo vive, de media, entre dos y seis años. Después de este momento, comienza a debilitarse hasta que llega un punto en el que se cae. De forma natural, en el mismo folículo piloso nacerá un nuevo pelo. De esta forma, unos cabellos vas sustituyendo a otros y así nuestra melena tiene siempre el mismo aspecto.

Sin embargo, cuando se caen más pelos de los que crecen, el cabello empieza a perder densidad, pudiendo llegar al extremo de que aparezcan las temidas calvas. La caída del cabello, también denominada alopecia, tiene un origen en el 90% de los casos, genéticos, pero hay otras situaciones que también pueden provocar estas pérdidas: la polución, los cambios hormonales, una mala alimentación y, en muchas situaciones, el estrés. Además, en algunas temporadas como por ejemplo el otoño, es más frecuente la caída excesiva de cabello.

Consciente de que el avance de la calvicie es un problema que preocupa a muchas personas, Vichy Dercos ha lanzado su . Su objetivo es que cualquier ciudadano pueda acceder a un diagnóstico capilar completo avalado por dermatólogos y farmacéuticos. A través de la web de la campaña es posible consultar on line todas las dudas con respecto a la caída del cabello, pues la dermatóloga Cristina Serrano ofrece atención personalizada.

Para frenar la caída del cabello, lo ideal es comenzar cuanto antes. Los tratamientos capilares  preservan la flexibilidad y la elasticidad de los tejidos que rodean la raíz para facilitar un anclaje más sólido al cuero cabelludo. Este producto se puede complementar con el , que ayudan a recuperar un cabello más fuerte y vigoroso de la raíz a las puntas.
 

El insomnio y la depresión aumentan las pesadillas

El insomnio y la depresión aumentan las pesadillas

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Las pesadillas, esos sueños inquietos, casi reales (o al menos nos lo parecen) que pueden provocarnos emociones negativas como la vergüenza, la ansiedad o el terror parecen tener un doble aliado que las refuerza. Según los resultados de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Turku y el Instituto Nacional de Salud y Bienestar (Finlandia), los síntomas claves de la depresión y del insomnio son los predictores más fiables de tener pesadillas frecuentemente mientras dormimos. El estudio ha sido publicado en la revista Sleep.

Para su experimento, los científicos analizaron los datos de dos estudios independientes realizados entre 2007 y 2012 con un total de 13.922 participantes con edades comprendidas entre los 25 y los 74 años y en los que el estilo de vida o la frecuencia de las pesadillas eran dos ejes principales de los cuestionarios presentados a los voluntarios.

El 3,9% de los participantes afirmó tener pesadillas a menudo; el 45% las tenía ocasionalmente y el 50,6% nunca había tenido pesadillas. Comparando estos datos con los baremos de depresión e insomnio, descubrieron que el 28,4% de los voluntarios que presentaba síntomas severos de depresión formaba parte del grupo que tenía pesadillas de forma asidua. Lo mismo sucedió con los participantes con insomnio frecuente, representando el 17,1% de ellos.

“Nuestro estudio muestra una clara relación entre el bienestar y pesadillas. Esto es más evidente en la conexión entre pesadillas y depresión, pero también es evidente en muchos otros análisis relacionados con las pesadillas y preguntas que miden la satisfacción de vida y la salud”, aclara Nils Sandman, líder del estudio.

“Podría ser posible que las pesadillas podrían funcionar como indicadores tempranos de la aparición de la depresión y por lo tanto tienen un valor diagnóstico aún sin explotar. Además, debido a las pesadillas, el insomnio y la depresión a menudo aparecen juntas, ¿sería posible tratar todos estos problemas con una intervención dirigida exclusivamente hacia pesadillas?”, se pregunta Sandman.

4/2/17

3 errores que pueden estar ralentizando tu metabolismo y cómo evitarlos

3 errores que pueden estar ralentizando tu metabolismo y cómo evitarlos

Muchas veces culpabilizamos a nuestro sufrido metabolismo de nuestros cambios de peso y en realidad, lo más probable es que estemos cometiendo alguno de estos tres errores tan comunes sin darnos cuenta. ¡Descubre cuáles son!

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Alimentarse bien no solo te ayudará a mantener la línea, sino sobre todo a sentirte bien y estar saludable. Y de eso precisamente vamos a hablar.

El metabolismo (o el mal funcionamiento de éste, más bien) está relacionado con numerosas enfermedades, como la diabetes o problemas cardiovasculares, así que no parece ninguna tontería detenernos un poco a ver si estamos haciendo algo mal.

Y es que es muy habitual culpabilizar al omnipresente metabolismo cuando ganamos peso rápidamente o nos cuesta mucho adelgazar y sí, cada persona es un mundo e influyen muchos factores en esto, pero además de hacer algo de deporte, hay tres consejos nutricionales muy concretos que puede no estén ayudándote a cuidarte.


Error número 1: insistir en la comida procesada

La comida procesada siempre se ha acompañado de un halo de mala fama a su alrededor, pero sí que es verdad que hay que tener especial cuidado con algunos alimentos. En el caso de los procesados, por ejemplo, se ha demostrado que debido a su alto contenido en azúcares añadidos, se produce un aumento de los niveles de insulina, la hormona principal que regula el metabolismo.

Con ese aumento, nuestro organismo interpreta que debe almacenar más grasas, y por lo tanto será más difícil deshacernos de ellas después de haberlo tomado. En su lugar, ya sabes, opta por alimentos lo menos manipulados posible. Sabemos que es muy difícil, pero prueba a ir cambiando poco a poco tu alimentación hacia alimentos más frescos y que hayan sido lo menos tratados posible y lo notarás.


Error número 2: abusar de la calefacción


Suena sorprendente, pero estar siempre a una temperatura cálida puede contribuir a ralentizar nuestro metabolismo. ¿Por qué? Ten en cuenta que la calefacción no existía en la mayor parte de la historia de la humanidad, y por lo tanto el cuerpo humano se debió adaptar al frío, el cual es un aliado quemagrasas.

Y es que en la época de la calefacción central y los edredones nórdicos, nuestro cuerpo ha desconectado con el llamado estrés térmico, el cual nos ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, activar la quema de grasa o ser más resistentes al dolor.

La exposición al frío está muy relacionada con la producción de grasa parda, un tipo de grasa que tienen los bebés (lo que les permite hacer frente de forma natural al frío) y que los adultos perdemos con el paso del tiempo debido a las comodidades de nuestro día a día.

Sin embargo, este tipo de grasa logra eliminar las calorías excedentes de nuestra dieta a través de calor corporal (para ayudarnos a “sobrevivir” al frío), de forma que no se acumula como grasa normal. Es decir, es una forma de mantener acelerado el metabolismo.

Por supuesto, no decimos que salgas a la calle sin ropa en invierno, pero prueba a dar algún paseo corto con menos ropa de la habitual, a darte duchas de agua fría en verano o, en definitiva, a no estar tan sobreprotegida por la ropa de abrigo. ¡Activar tu grasa parda te ayudará a mantener la línea!


Error número 3: no comer suficientes grasas

Sí, puede que este sea un error sorprendente, pero también es real. Ya hemos hablado muchas veces de la necesario diferenciación que hay que hacer entre grasas saludables (o insaturadas) y perjudiciales (o saturadas). Las primeras, pueden y deben formar parte de tu alimentación, ya que contribuirán a tu bienestar y a mantener en funcionamiento tu metabolismo.

Esto se debe a que una adecuada presencia de grasas insaturadas en tu organismo (presente por ejemplo en los pescados azules, los frutos secos o el aguacate) contribuye a que no se disparen los niveles de insulina en el organismo, por lo que te ayudará a mantener activo tu metabolismo a largo plazo.

Por tanto, no pienses que eliminando las grasas de tu alimentación de forma radical te vendrá bien para adelgazar, porque probablemente esté haciendo lo contrario.

Ahora que empezamos a idear planes saludables para empezar el 2017 con buen pie, ¿por qué no probar a llevar una alimentación más sana y variada con estas tres ideas? ¡Empieza a aplicarlo en tu día a día y verás la diferencia! Y, por supuesto, añade algo de deporte a la ecuación y obtendrás un resultado infalible.

Nuestras neuronas adelgazan mientras dormimos

Nuestras neuronas adelgazan mientras dormimos

Un equipo de científicos publica unas imágenes pioneras en las que podemos observar qué sucede en nuestro cerebro durante el sueño.

muyinteresante.es.-ictoria González

Nos pasamos casi un tercio de nuestra vida durmiendo, y quizás muchas veces te hayas planteado si esta pérdida de tiempo tiene algún sentido. Pues bien, el sueño es el precio que pagamos por tener un cerebro plástico, capaz de aprender cosas nuevas a lo largo de toda la vida.

Durante el descanso nocturno nuestra mente pulsa el botón reset y hace una buena limpieza que nos permitirá estar frescos al día siguiente. Esto no es complicado de entender pero, ¿cómo sucede ese proceso a nivel fisiológico? Tras cuatro años de investigación, un equipo de científicos nos enseña imágenes de alta resolución de cerebros de ratones de laboratorio en las que podemos observar directamente el fenómeno.

Estas imágenes, obtenidas por microscopía electrónica en 3D de alta resolución espacial, nos sugieren lo que sucede en nuestro propio cerebro todos los días: las sinapsis – zonas de unión entre dos neuronas- engordan durante el día, pero durante la noche pueden perder hasta el 20% de su tamaño. Se trata pues de una prueba visual de lo que el equipo llama "hipótesis de la homeostasis neuronal": las neuronas que se activan durante el día aumentan de tamaño, y dicho aumento parece jugar un papel importante en el aprendizaje y la  memoria.

Sin embargo, este crecimiento necesita ser equilibrado, pues si todas nuestras células cerebrales aumentaran ilimitadamente de tamaño se produciría un colapso en la transmisión de las señales neuronales. El sueño es el momento perfecto para llevar acabo ese proceso de normalización, ya que durante esas horas tenemos que prestar menos atención a lo que sucede en el mundo exterior.

Para comprobarlo, los investigadores, que publican su trabajo en la revista Science, fotografiaron, reconstruyeron y analizaron dos áreas diferentes de la corteza cerebral de ratones de laboratorio, llegando a reconstruir y medir casi 7.000 sinapsis.

Los resultados revelaron que, efectivamente, unas pocas horas de sueño tienen como consecuencia una disminución del 18% en el tamaño medio de las sinapsis. Estos cambios se produjeron en las dos zonas cerebrales estudiadas y fueron proporcionales al tamaño de las sinapsis.

"Nuestro trabajo demuestra que, en términos ultra-estructurales inequívocos, el equilibrio en el tamaño de las sinapsis se altera durante la vigilia y es restaurado durante el sueño", explica Chiara Cirelli, del Centro de Vigilia y Sueño de Wisconsin. "Extrapolando los resultados a lo que sucede en un cerebro humano, esto significa que cada noche trillones de sinapsis en nuestra corteza cerebral estarían perdiendo casi un 20% del tamaño que tienen durante el día", concluye Giulio Tononi, otro de los participantes en el estudio.

Alimentos con semilla de lupino reducen el riesgo cardiovascular [4-2-17]


Alimentos con semilla de lupino reducen el riesgo cardiovascular

Los alimentos enriquecidos con semilla de lupino mejoran la presión y la sensibilidad a la insulina sin alterar la composición corporal, publicó un equipo de Australia en International Journal of Obesity.

"Los alimentos con harina de semilla de lupino, lo que los vuelve ricos en proteína y fibra, no sería una solución para bajar de peso. Pero su consumo en lugar del pan común mejoró los factores de riesgo cardiovascular sin adelgazar", dijo a Reuters Health la doctora Regina Belski, de la University of Western Australia, en Perth.

El equipo de Belski investigó los efectos de la dieta enriquecida con semillas de lupino durante y después de una reducción calórica en 131 voluntarios con sobrepeso u obesidad.

Durante tres meses, los participantes realizaron un programa de adelgazamiento (con un 35 por ciento menos de calorías) para reducir entre un 7 y un 8 por ciento el peso.

La dieta enriquecida incluyó harina de semilla de lupino en lugar de harina de trigo en el pan, las galletas y las pastas. El grupo de control consumió alimentos con harina regular.

Ciento diez participantes (55 en el grupo tratado con la dieta con lupino y 55 de la cohorte de control) finalizaron el ensayo a los cuatro meses y 93 participantes (46 en el grupo con la dieta con lupino y 47 en el grupo de control) terminaron los 12 meses de estudio. No se registraron efectos adversos con ninguna de las dietas.

El consumo calórico estimado no varió significativamente entre ambos grupos, pero el consumo de proteína y de fibra creció y la ingesta de carbohidratos disminuyó en el grupo tratado con la dieta enriquecida con semillas de lupino.

El peso, la masa grasa, la masa magra y los porcentajes de la grasa androide y ginoide a los cuatro y 12 mese son variaron entre los grupos ni surgieron diferencias significativas asociadas al mantenimiento de la reducción del peso o la masa grasa entre ambos momentos.

La presión sistólica y diastólica promedio de 24 horas disminuyó significativamente más en el grupo tratado con la dieta enriquecida con semillas de lupino que en la cohorte de control a los 12 meses, pero no a los cuatro meses, aunque no hubo diferencia entre los grupos en cuanto al colesterol total, el colesterol LDL, los triglicéridos y las concentraciones de glucosa en ambos puntos del estudio.

El colesterol HDL a los 12 meses fue significativamente menor en los participantes tratados con semillas de lupino que en el grupo de control, casi completamente por el aumento del colesterol HDL en los controles.

Los niveles de insulina en ayunas y los valores de resistencia a la insulina fueron significativamente menores en la cohorte tratada con lupino que en el grupo control en ambos puntos de la investigación.

Belski concluyó: "La reducción de los factores de riesgo cardiovascular, independientemente del descenso de peso, fue el hallazgo más importante" del estudio.