21/2/16

Un guante, la posible solución a los temblores del parkinson *



Un guante, la posible solución a los temblores del parkinson
 El tratamiento alternativo sin fármacos para los temblores que provoca el mal de Parkinson podría estar cerca… y en forma de guante.

Actualmente no hay cura para el mal de Parkinson, un trastorno neurológico degenerativo que se estima que afecta a entre siete y diez millones de personas en todo el mundo, según la Parkinson's Disease Foundation.

El trastorno se manifiesta principalmente a través de temblores que suelen causar que las manos tiemblen sin control y afectan la vida diaria de quienes lo padecen.

Aunque los medicamentos son un tratamiento temprano válido, su eficacia disminuye progresivamente y tienen varios efectos secundarios.

La propuesta de GyroGlove consiste en el uso de las leyes de la física (más que en la química) para estabilizar la mano del paciente y controlar los temblores por medios mecánicos.

Se espera que sirva no solo para el mal de Parkinson, sino también para los temblores esenciales, un trastorno ocho veces más común que el parkinson, según la Fundación Internacional para los Temblores Esenciales.

"Se siente como si la mano se moviera a través de melaza densa", explica Faii Ong, joven de 26 años que fundó GyroGear. "Significa que puedes hacer movimientos suaves y lentos y que cualquier temblor fino se contrarresta automática e instantáneamente. Puedes hacer lo que tengas qué hacer: preparar tu café, cocinar, esa clase de cosas".


La ciencia de los giros

El guante funciona de acuerdo a un concepto asombrosamente sencillo: una cubierta giratoria que ayuda a estabilizar la mano del usuario.

Las cubiertas giratorias se mantienen rectas al girar ya que convierten el momento angular. Esto significa que se resisten a cualquier fuerza que se aplique (tal como los temblores) de forma inmediata y proporcional.

"Eso es exactamente lo que estamos haciendo con el guante, solo que lo estamos llevando más allá. Hacemos que el disco gire más rápido que la turbina de un jet, a unas 20.000 rpm, y eso lo acoplamos directamente a la mano", explicó Ong.


La inspiración gracias a una paciente de edad avanzada

Como estudiante de Medicina, Ong fue testigo de los efectos debilitantes de los temblores y sintió la necesidad de encontrar una solución luego de ver a una mujer que tenía dificultades para comer.

"Ella trataba de beber su sopa y luego derramó todo. Pasé la siguiente media hora limpiándola y les pregunté a las enfermeras por qué no hacían nada. Ellas dijeron que debido a su estado, no había nada qué hacer por ella".

Sin desanimarse, Ong fundó GyroGear a principios de 2015. El equipo se compone de estudiantes y graduados voluntarios, especialistas en ingeniería eléctrica, mecánica y biológica.

"Todo esto ha sido posible gracias al equipo… Es una buena combinación", dice Ong, quien acaba de graduarse de la escuela de Medicina.


El desarrollo

Hasta ahora, los miembros del equipo habían aportado sus propios recursos para el desarrollo del dispositivo, pero se ha contado con el apoyo del Imperial College de Londres y de Tony Young, Director Clínico Nacional del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido. El equipo también ganó un financiamiento de 10.000 libras de parte de F Factor, una empresa emergente de tecnología a cargo de Simon Cowell.

Aunque hay algunos productos en el mercado para las personas que padecen temblores (tales como cucharas, plumas o tazas especiales), no hay mucho que pueda considerarse una solución universal.

"De hecho, construimos un aparato que simulaba temblores de mano muy intensos. Logramos una reducción del 90% en los temblores. Y esa fue solo una prueba", dijo Ong.


La necesidad de hacer más pruebas

La tecnología es admirable, pero aún hay mucho camino por andar para que el guante se vuelva una realidad cotidiana.

"En teoría, esto podría beneficiar enormemente a las personas que tienen parkinson, pero como ocurre con todas las tecnologías nuevas, será necesario hacer más investigaciones para determinar su efectividad a corto y largo plazo", advierte Stuart Palma, asesor profesional de la Sociedad Colegiada de Fisioterapia de Reino Unido (CSP, por sus siglas en inglés).

Por ahora, el GyroGlove es un prototipo voluminoso, pero Ong confía en que estarán listos para sacar el producto a la venta en Reino Unido para septiembre de 2016. El guante tendrá un precio de entre 400 y 600 libras (entre 570 y 870 dólares).

"Tenemos los componentes mecánicos, los electrónicos, tenemos el arnés… todos los componentes funcionan, solo tratamos de integrarlos", dice Ong.

Uno de los principales elementos del tratamiento para el mal de Parkinson en la actualidad es la fisioterapia, que tiene resultados contradictorios. En un estudio reciente se indicó que podría ser poco efectiva, aunque David Burns, director clínico de la Asociación para el Mal de Parkinson de Reino Unido, cree que aún hay pruebas considerables de que la fisioterapia mejora la vida de las personas que sufren la enfermedad.


Para el parkinson y más


Aunque el objetivo principal son los pacientes que tienen temblores, Ong también cree que el guante puede usarse para la arquería, la fotografía y para la práctica médica gracias a su capacidad de estabilizar las manos.

"Muchos cirujanos han mostrado interés", agrega. Por ahora, el objetivo sigue siendo decirles adiós a los temblores.

Ong relató el momento en el que una mujer de 71 años que había padecido temblores esenciales desde hace cuarenta años probó el dispositivo por primera vez.

"Aún con nuestro prototipo más sencillo, que actualmente tiene unos cuatro o cinco meses de antigüedad, pudo tomar una botella de agua… cosa que suele ser asunto de dos manos en uno de sus días buenos. Fue un momento hermoso porque representó un punto en el que pudimos decir que sí, todo ese esfuerzo ha valido la pena".

4/2/16

Un estudio arroja dudas sobre la efectividad de un medicamento para la EPOC *


Un estudio arroja dudas sobre la efectividad de un medicamento para la EPOC

Una investigación encuentra que la acetazolamida quizá no ayude a los pacientes a respirar de forma independiente, pero un experto no está de acuerdo


Un fármaco de uso común podría no reducir de forma significativa el tiempo que los pacientes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) necesitan una ayuda mecánica para respirar, sugiere un estudio reciente.

La EPOC, que con frecuencia se relaciona con fumar, incluye al enfisema, la bronquitis crónica o una combinación de ambas cosas. Los síntomas comunes incluyen dificultades para respirar, una tos crónica, respiración sibilante y producción de flema. Con el tiempo, la afección puede resultar letal.

El fármaco acetazolamida ha sido utilizado durante décadas para ayudar a los pacientes de EPOC a respirar cuando desarrollan una peligrosa afección conocida como alcalosis metabólica.

Pero los autores del estudio francés apuntaron que hasta ahora no ha habido un ensayo clínico para probar que el medicamento en realidad sea efectivo en esos casos.

Para intentar remediar esa situación, el nuevo estudio incluyó a 380 pacientes franceses de EPOC que se anticipaba que recibirían ventilación mecánica (ayuda para respirar) durante más de 24 horas.

Los hallazgos aparecen en la edición del 2 de febrero de la revista Journal of the American Medical Association.

Para el estudio, cada paciente recibió acetazolamida o un placebo inactivo. El tratamiento comenzó en un plazo de 48 después de que los pacientes fueran admitidos a una unidad de cuidados intensivos (UCI) y continuó durante un máximo de 28 días, señalaron los autores en un comunicado de prensa de la revista.

Según el equipo, dirigido por el Dr. Christophe Faisy del Hospital Europeo Georges Pompidou en París, no hubo diferencias "significativas" entre los dos grupos respecto al tiempo que pasaron con la ventilación mecánica, la duración de su estadía en la UCI ni las tasas de mortalidad mientras se hallaban en la UCI.

Un experto de Estados Unidos dijo que el estudio podría ser importante para los pacientes de EPOC.

"Es importante observar los protocolos de tratamiento de esta forma, para que los tratamientos que no ofrezcan una ventaja y que también podrían provocar inconvenientes no se usen de forma rutinaria", comentó el Dr. Len Horovitz, especialista pulmonar del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Pero otro experto de EE. UU. no estuvo de acuerdo con la definición de los investigadores franceses sobre lo que unas mejoras "significativas" podrían conllevar para los pacientes.

El Dr. Alan Mensch, jefe de medicina pulmonar del Hospital Plainview de Northwell Health en Plainview, Nueva York, anotó que según el equipo francés, las personas que recibieron acetazolamida necesitaron 16 horas menos de ventilación en comparación con las que recibieron el placebo.

"Además, el grupo tratado tuvo mejores niveles de oxígeno", dijo Mensch.

"Esto sugiere que se necesita un estudio más grande para obtener la significación estadística con el objetivo de establecer un efecto beneficioso de la acetazolamida para los pacientes que estén usando respiradores", dijo, y "este estudio se debe considerar preliminar".