8/6/16

Terapias online para el insomnio parecen promisorias [8-6-16]

[28-8-15]
Terapias online para el insomnio parecen promisorias

El tratamiento del insomnio a través de un programa online o una videoconferencia reduciría la somnolencia diurna de los pacientes, según sugiere un estudio pequeño de Canadá.

Un equipo logró que la mitad de un grupo de personas con insomnio crónico mejorara su rendimiento diurno con uno de esos métodos terapéuticos.

"Lo más importante (...) es que la terapia cognitivo conductual (TCC) para el insomnio se puede administrar con éxito a través de distintos formatos, no sólo en persona, sino también con distintas tecnologías y hasta autodirigida", sostuvo la autora principal, Maxine Holmqvist, profesora asistente de la Universidad de Manitoba, Winnipeg.

Más de un cuarto de los estadounidenses no duerme lo suficiente cada tanto, según informan los CDC.

Uno de cada 10 padece insomnio crónico, que a menudo causa cansancio durante el día.

Un tratamiento para el insomnio crónico es la TCC con un terapeuta que enseña métodos para dormir mejor. Los pacientes aprenden a relajarse, ignorar los estímulos y aplicar los buenos hábitos para dormir.

Pero las personas que viven en zonas rurales no pueden acceder a ese tratamiento. En ese y otros casos, en Canadá a veces se utilizan las videoconferencias (o sistema de telesalud) para acercar a médicos y pacientes, según publica el equipo en Sleep Medicine.

Además, hay evidencia de que la TCC se puede administrar vía internet.

Los autores reunieron a 73 adultos de una provincia rural de Canadá que, al azar, recibieron TCC mediante un programa online o una videoconferencia grupal en clínicas cercanas a sus hogares.

Todos los participantes tenían insomnio, según pudo confirmar el equipo mediante un test estandarizado.

Luego de seis sesiones de TCC en seis semanas, el 55 por ciento del grupo tratado por videoconferencia y el 62 por ciento del grupo tratado online dejó de tener insomnio, según reveló un nuevo control con el test estandarizado.

Para los autores, esa diferencia entre ambos métodos podría atribuirse al azar. Un estudio sobre una cohorte más amplia permitiría aclararlo.

"Nuestro estudio sugiere que los dos métodos para tratar el insomnio son promisorios y merecen más estudio y desarrollo", publica el equipo.