11/3/16

Siete razones que podrían acabar con una relación de pareja [11-3-16]

[30-8-15]
Siete razones que podrían acabar con una relación de pareja

Aunque estén enamorados, aunque se quieran, aunque se diviertan juntos, hay hechos y situaciones que pueden llevar una relación a pique. Te contamos cuáles son para que puedas prevenir en vez de curar. Existen siete problemas pero también siete soluciones.

1. Aburrimiento


¿La rutina ha entrado a tu vida? ¿Ya no te molestas en arreglarte para él? ¿No soportas estar siempre con su familia o metida en casa? ¿Ya no sientes deseo alguno? Antes de buscar soluciones debes plantearte si sigues enamorada de él o se trata solamente de exceso de confianza o costumbre.

Solución: combatir la rutina supone un esfuerzo permanente por parte de ambos, ya que siempre va a estar presente.

2. No compartimos las tareas domésticas


Ésta es una de las quejas más comunes entre las mujeres, aunque no exclusiva del género femenino. Con que uno de los dos miembros de la pareja sienta que trabaja más que el otro en la casa de forma injustificada, está servido el conflicto.

Solución: aunque te parezca incómodo, éste es un tema que debes dejar claro desde el principio. Hay que hacer un reparto justo y equitativo de las tareas en función de los horarios y responsabilidades de cada uno fuera de casa.

No caigas nunca en el error de hacerlo tú porque no soportas verlo sucio ni tampoco exageres con las obligaciones de limpieza, jamás antepongas la limpieza de la casa al sexo o al descanso. Si es él quien se queja de que haces poco en casa, esfuérzate, la clave de la convivencia es hacerle la vida fácil al otro.

3. Su familia y su ambiente es diferente al mío

Algunas veces son las circunstancias externas las que hacen tambalear una relación. Las diferencias socioculturales o incluso las familias políticas pueden interponerse fuertemente entre dos personas por mucho que se quieran.

Solución: se trata de cuestiones muy delicadas que hay que resolver con comunicación y tacto. Lo primero es no tratar nunca de aparentar o de ser quien no se es. Aunque se puede mejorar, no debes tratar de cambiar a tu pareja para que sea como tú quieres, te encontrarás con alguien insatisfecho y al que no conoces.

Respecto a su familia, no intentes nunca separarle de ella, intenten ser flexibles y muy tolerantes para que el otro no se vea forzado a hacer cosas que no quiere o con las que no está de acuerdo. Las carencias culturales tienen mejor solución si ambos tienen voluntad y el tema se trata con tacto y respeto.

4. Tengo un trabajo mejor que el suyo


Jamás te imaginaste que sería uno de esos hombres que se sienten amenazados porque su pareja gana más que ellos o tiene un trabajo mejor, pero desde que te ascendieron intenta por todos los medios quitarte méritos o hacerte sentir por debajo de él.

Está distante, malhumorado e incluso le ha bajado la libido; o al contrario, necesita demostrar que es muy hombre en todo los sentidos.

Solución: habla claramente con él de lo que piensas, pero ten todo el tacto posible porque le costará mucho reconocer que está celoso de tu éxito. Intenta razonar la situación con él pero no permitas que te quite méritos. Si no cambia de idea e incluso se muestra machista en otros aspectos, piensa si quieres estar con alguien así.

Si la situación es al contrario, trata de racionalizar por qué te hace sentir mal que él tenga un trabajo mejor que el tuyo. En el fondo de este tipo de comportamientos subyace un problema de inseguridad o falta de autoestima.

5. Ha habido una infidelidad

Éste es uno de los principales motivos de ruptura entre las parejas. Nadie puede saber a priori si va a llegar a ser infiel o no, pero hay personas que son infieles por naturaleza. El problema es la actitud que se adopte ante la infidelidad: mentiras, arrepentimiento, honestidad hacia uno mismo y hacia su pareja...

También es importante la forma en que uno se entera de una infidelidad: por su propia pareja o por terceros.

Solución: todo depende de la actitud de la persona que ha engañado. Si lo ha contado, si está arrepentida y fue algo esporádico, pueden sentarse a hablar a ver si te ves capaz de superarlo.

Pero requerirá un gran acto de madurez y racionalización de la situación por tu parte. Si uno de los miembros de la pareja sabe que tiene tendencia ala infidelidad, debería ser sincero al respecto, aunque esto suele ser una utopía.

6. Viven por su trabajo

Algunas veces el trabajo acapara nuestra vida hasta el punto de dejar en un segundo plano a nuestra pareja. Todos tenemos obligaciones y responsabilidades y es lícito tener ambiciones laborales. Pero también hay que saber ponerse límites cuando el trabajo ocupa la mayor parte de nuestro tiempo.

A la pareja hay que cuidarla y atenderla, es duro sentir que un trabajo puede ser más importante que una persona.

Solución: lo mejor es sentarse a hablar con calma y razonando las situaciones con argumentos reales. Si él o tú tienen un trabajo con mucha responsabilidad y es difícil cumplir los horarios, hay que pactar pequeñas cosas para intentar que el tiempo que pasan juntos sea sólo para ustedes. En este caso hay que buscar calidad en lugar de cantidad.

Por otra parte, hay que descubrir si detrás de esa entrega desmedida al trabajo se esconde un problema de desamor, una evasión de la rutina o incluso una infidelidad.

7. Los celos no nos dejan vivir


Convivir con una persona celosa puede llegar a convertirse en un infierno. Si al principio te encantaba que fuera posesivo y te halagaba que te quisiera sólo para él, en poco tiempo esta situación te resultará insoportable. Lo más triste es que, además, la persona celosa sufre muchísimo por sus celos, que pueden llegar a convertirse en un problema psicológico.

Solución: hay que sentarse a hablar. La persona celosa tiene que tener claro que no tiene motivos para preocuparse. Pero quien sufre el acoso no debe permitir que el otro limite sus libertades o acabe renunciando a sus amistades o aficiones.

Hay que trabajar la confianza de la persona que sufre los celos para que poco a poco adquiera seguridad, y esto puede pasar por la visita a un psicólogo o un experto en terapias de pareja.

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